Hi, I'm
Siria Oriana Black Brodwell

❛Soy una mujer que perdió mucho, amó profundamente y aprendió a sobrevivir.❜
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✦ ¿QUÉ ES SIRIA?
❝…E𝘭𝘭𝘢 𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘱𝘢𝘻 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘮á𝘴 𝘪𝘯𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘢 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘭𝘢𝘷𝘦 𝘴𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 ❞
✦ SAPITOS
✦ REGISTROS MÁGICOS DE LOS SAPITOS
✦ CRECIMIENTO DE SIRIA
✦ INFORMACIÓN IMPORTANTE
✦ Fecha de nacimiento: 12 de octubre.
✦ Lugar de nacimiento: Sofía, Bulgaria.
✦ Residencia: Londres.
✦ Especie: Bruja de sangre pura · Doppelgänger Petrova · Vampiro.
✦ Profesión: Directora de Sirenitte's Dance and Ballet House.
✦ Padres: Sirius Black y Amethyst Brodwell.
✦ Hijos: Holland Francia Black Wood y Nathan Leone Black Wood.✦ Info de su especie:Descendiente de la línea Petrova, Siria heredó un antiguo don conocido como la Ilusión del Dolor, una magia capaz de provocar dolor físico y levantar poderosos escudos mágicos. Se trata de un poder tan extraordinario como peligroso, pues cada vez que lo utiliza también hiere su propio cuerpo.Tras convertirse en vampiro, este mismo don le permitió conservar su magia, algo imposible para la mayoría de los brujos convertidos. Gracias a ello continúa utilizando hechizos, aunque el desgaste físico nunca desaparece.Como parte de su naturaleza vampírica, la verbena sigue siendo una de sus principales debilidades y necesita un anillo encantado para caminar bajo el sol sin sufrir sus efectos.✦ Familia/Antepasados:
- Amara † (ancestro - Primera doppelgänger)
- Tatia † (ancestro - doppelgänger.)
- Hija de Tatia † (ancestro)
- Sr. Petrova † (ancestro)
- Sra. Petrova † (ancestro)
- Katerina Petrova † (ancestro - doppelgänger - bisabuela biológica de Siria)
- Hermana menor de Katerina † (ancestro)
- Nadia Petrova † (ancestro - abuela biológica de Siria)
- Amethyst Brodwell † (ancestro - Hija de Nadia)
- Sirius Black III. †
- Siria Oriana Brodwell Black.
- Daniel Wood. † (esposo de Siria)
- Nathan Leone Black Wood (Hijo de Siria y Daniel)
- Holland Francia Black Wood/ Isobel Flemming † (Hija de Siria y Daniel.)
- John Gilbert † (padre de Elena Gilbert)
- Elena Gilbert (Doppelgänger)
Y ESTA ES MI HISTORIATodo comenzaba hace muchos años atrás…
✦ EL ORIGEN DEL LEGADO PETROVA
• El nacimiento de Nadia
[FLASHBACK]La noche estaba fría helada en un pequeño pueblo en Bulgaria, donde en una pequeña cabaña se escuchaba los gritos desgarradores de una mujer dando a luz.- Vamos, Katherina, tú puedes, hija. -dijo su madre mientras ayudaba a que su única hija diera a luz, donde en un costado estaba su padre viendo como la niña de sus ojos avergonzaba a la familia por tener un hijo fuera de matrimonio, algo que marcaría mucho el apellido Petrova.- ¡Me duele! -gritaba Katherina mientras seguía haciendo fuerza para tener a su bebé, a quien había esperado con mucho amor.- Estás cerca, hija mía. -dijo la mujer mayor mientras su niña seguía dando a luz.Luego de unos minutos que fueron eternos para Katherina, se escuchó un hermoso llanto de bebé, pero antes de que la chica pudiese agarrar a su hija, su padre la tomo en brazos.- Déjame cargarla, padre. -dijo Katherina mientras estiraba los brazos esperando a que le dieran a su bebé.- Ella no se quedará aquí, y tú tampoco. -dijo su padre con firmeza, con dolor en su mirar. - Avergonzaste a la familia, Katherina. ¡No te quiero aquí cuando vuelva! -dijo el hombre antes de salir de la habitación con la pequeña llorando en brazos, mientras la madre gritaba que se la devolvieran, que la dejaran verla por lo menos una vez.- ¡No, padre! ¡No! -gritaba una y otra vez Katherina. - Se lleva a mi Nadia, madre. -dijo la chica llorando mientras intentaba ponerse de pie para ir por su hija, pero le era imposible en ese momento por el dolor que dejaba el parto en su cuerpo.- Lo siento, mi Katherina. -dijo la madre antes de ponerse de pie para alejarse de la chica, sabiendo que pasaría si desobedecía a su esposo.La chica lloraba con fuerza mientras repetía una y otra vez ''padre'' llamando al hombre que llevaba a su pequeña.[FIN DEL FLASHBACK]
Katherina
Petrova

• Katherine Pierce
Había pasado un año desde ese día. Katherina ahora se hacía llamar Katherine Pierce, nombre que adoptó luego de que sus padres la hicieran irse de Bulgaria para que su apellido no tuviese manchado por la deshonra. Con un gran dolor, la chica se marchó.Dejó su pasado de lado para buscar a su pequeña y poder empezar un futuro mejor, pero nunca la encontró. La joven dándose por vencida pensaba que su hija estaría mejor sin ella, ya que no tenía nada para darle más que su amor.Días después, llegó a un hermoso pueblo donde vivían unos brujos que la acogieron con mucho cariño en su hogar.Katherine se llevaba bien con estas personas, más que nada, se llevaba muy bien con el hijo de los ancianos, con quien sintió tener una conexión inmediata.Los días pasaron y Katherine notaba que el señor hacía magia extraña, una magia que ella nunca había escuchado antes, pero se mantenía algo alejada de eso. No quería que la echaran del lugar por meterse en asuntos que no le correspondían.
• El hechizo de los brujos
Hasta que una noche, la madre del chico se acercó a ella, despertándola, diciendo que los ancestros le habían dicho que ella poseía la sangre que ayudaría a completar el hechizo de su esposo, que debía ir con ella.- ¿Dónde me lleva? -dijo Katherine asustada por la mujer que la llevaba agarrada del brazo con fuerza, mientras ella intentaba soltarse. - ¿Dean? -dijo al ver al chico con el padre, frente a una mesa con algunas cosas encima, mirándolas mientras se acercaban a ellos. - ¿Qué sucede?- Tranquila, Katherine. -dijo el chico sonriendo, pero sin acercarse a ella, mientras la madre de él hacía que ella se arrodillara en el suelo. - Desde el día que pediste ayuda tocando a nuestra puerta, sabíamos que tú eras la solución de todos nuestros problemas. -dijo mientras agarraba un cuchillo de la mesa para hacer una herida en su mano, dejando caer su sangre en la copa que estaba frente a él y su padre.- Los ancestros dijeron que nos ayudarían a luchar contra nuestros enemigos, que ganaríamos cada batalla si confiábamos en ellos. -comenzó a hablar el padre mientras Dean comenzaba a murmurar palabras extrañas, en una lengua que no llegaba a comprender, pero podría jurar que era magia oscura.- ¿Con mi sangre? -dijo la chica más asustada que antes, con los ojos brillantes por el miedo que la recorría de pies a cabeza, pero que intentaba no demostrar.- Así es, pequeña. -dijo la mujer mientras se paraba frente a Katherine para agarrar su cabeza y comenzar a hacer lo mismo que hacía Dean, haciendo que Katherine gritara de dolor por el conjuro que estaba haciendo.- Tu sangre despertará el poder que posees y el control de este. El don que posees por ser una réplica, el don que Dean usará para vencer a todos sin tener que mover un dedo, poniendo a nuestra familia y descendencia a salvo por décadas. -dijo nuevamente el padre sobre los gritos de la chica, quién sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento. - La sangre de un hereje y la sangre de la doppelganger que le entregara el don. -dijo el hombre mientras agarraba la mano de Katherine para hacer un corte, dejando que la sangre llenara la misma copa que tenía la sangre de Dean, que tenía el hombre en su mano, para luego entregarle el cuchillo a su esposa. Cuando la sangre dejo de caer, la mujer detuvo el hechizo que estaba haciendo.- ¿Doppelganger? ¿Hereje? -dijo Katherine, llevando una mano a su cabeza por el dolor que sentía, sin entender a que se refería. - ¿Qué es eso? ¿La réplica de quién?
El hombre la miró un momento y luego comenzó a reír sin razón, mostrando en su rostro lo loco que estaba.- Los doppelganger nacen con poderes para defenderse a ello mismos, como un balance para la tierra, pero no todos los doppelganger pueden prender ese don que posean, algunos mueren sin siquiera saber que tenían uno, pero por suerte, te tenemos aquí para que nos regales tu hermoso don que nos ayudará a ser invencibles, y le des la magia que Dean no posee por ser un sifón. -dijo el hombre mirándola. Dean era un sifón, no poseía magia propia en su cuerpo y se dedicaba a robársela a brujos con solo tocarlos, pero la magia era temporal en sus manos. - y ya no gastaré saliva hablando contigo, ya que morirás cuando el hechizo esté completo -dijo el hombre riendo mientras se alejaba hasta su hijo con la copa en la mano para dejarla nuevamente en la mesa y comenzar a murmurar hechizos de nuevo.
• Katherine despierta su don
Entonces Katherine reaccionó.Iba a morir si no hacía algo.Comenzó a pensar con rapidez que poder hacer, hasta que vio la mano de la mujer que distraída miraba a su esposo, riendo con Dean como si estuviesen locos, que podía jurar que lo estaban. Y ella no moriría en mano de unos locos.Katherine se puso de pie rápidamente y agarró el cuchillo para clavárselo a la mujer en el pecho, dejando que luego cayera al suelo.- ¡Madre! -gritó Dean mientras corría hacia su madre, sin que su padre se percatara de nada de lo que pasaba a su alrededor por lo metido que estaba en el hechizo, Katherine camino hasta él con el cuchillo en la mano mientras Dean gritaba y lloraba a su madre muerta.- Lo siento, Dean. Pero yo no moriré y tú no tendrás nada. -dijo Katherine poniéndose a un lado del padre de Dean para poner el cuchillo en su cuello y así poder matarlo, viendo cómo caía llevando sus manos a su cuello. - Dementes. -dijo Katherine mientras agarraba la copa con su sangre, pero antes de tirarla al suelo y que se perdiera todo, se detuvo.- No lo hagas, amor. -dijo Dean mientras dejaba a su madre en el suelo para acercarse lentamente a ella. - No sabes lo que estás desperdiciando, cariño. - Katherine sintió nauseas al escucharlo decirle así luego de lo que estaban a punto de hacerle. - Si lo tiras, me mataran. -dijo el chico con tono suplicante y terror en la mirada. ¿A qué le tenía tanto miedo?- Mejor tú que yo. –dijo Katherine antes de beber su propia sangre mezclada con la de Dean, activando sin saberlo su don.- ¡No! -grito el chico antes de comenzar a correr hacía ella. La chica agarró la varita que el padre del chico había dejado en la mesa, haciendo que Dean vuele por el aire antes de desaparecer y salir de ese lugar lleno de locos.Katherine agarró la varita que el padre del muchacho había dejado sobre la mesa y, con un movimiento brusco, hizo que Dean saliera volando por el aire antes de desaparecer de aquel lugar lleno de locos.Cuando volvió a aparecer en uno de los escondites donde solía refugiarse cuando no tenía a dónde ir, un dolor insoportable comenzó a expandirse por su cabeza, obligándola a llevarse ambas manos a las sienes mientras soltaba un grito desgarrador.Su vida estaba cambiando para siempre. Y también la de toda su descendencia.El poder que había vivido oculto dentro de ella finalmente había despertado, junto con la capacidad de controlarlo sin morir consumida por su propia fuerza.
✦ KATHERINE PIERCE, VAMPIRESA
• Una nueva vida
El tiempo pasó desde aquel día y Katherine comenzó a vivir con más tranquilidad. Ya no se preocupaba demasiado por Dean; sabía que ahora podía enfrentarlo sin problemas. Más aun siendo vampira y habiendo aprendido a controlar su don, aunque prefería usarlo únicamente cuando era necesario para sobrevivir.Con el paso de los años, Katherine conoció a un grupo de vampiros que sí llegaron a representar un verdadero peligro para ella. Tuvo problemas con ellos y, como tantas otras veces en su vida, terminó huyendo.Parecía que toda su existencia dependía de qué tan rápido pudiera correr. Pero mientras escapaba, encontró su salvación.Conoció a dos vampiros que cambiaron su destino y, gracias a la sangre de uno de ellos, completó la transición, dejando atrás la vida humana que tanto dolor le había causado.Desde entonces comenzó una nueva vida.Una donde solo pensaba en sí misma.Una donde aprendió a confiar únicamente en ella.
• Nadia busca a su madre
Lo que Katherine no sabía era que su hija, Nadia Petrova —o Nefertari Hackstings, como la llamaron sus padres adoptivos— la estaba buscando.[…]Todo cambió cuando, al llegar a Londres, una joven golpeó la puerta de la casa de Katherine antes de desplomarse frente a ella.Sin entender demasiado qué estaba ocurriendo, Katherine la hizo entrar junto a su esposo e intentó ayudarla. La muchacha ardía en fiebre.- Mamá... –murmuró la chica entre sueños mientras se removía sobre el sofá donde la habían recostado. – Estoy buscando a mi madre... -Katherine se tensó por completo.- Su nombre es Katherina Petrova...Y volvió a desmayarse.El corazón de Katherine comenzó a latir con fuerza. Después de diecinueve años… había encontrado a su hija.Comenzó a caminar de un lado a otro por la casa, esperando desesperadamente a que despertara. Cuando la joven abrió los ojos nuevamente, una hora después, Katherine no pudo contenerse.- ¿Cómo me encontraste? –preguntó ansiosa.Su esposo levantó una ceja ante lo directa que había sido.- Mis padres me hablaron de ti hace muchos años… y te busqué por todas partes. –respondió agotada.- ¿Por qué? -Katherine intentaba sonar fría, indiferente, como si su corazón no estuviera explotando de emoción al tener a su hija frente a ella.- Me estoy muriendo. –susurró la chica.Aquellas palabras hicieron que un nudo doloroso se formara en la garganta de Katherine.- El poder me está matando… y sé que tú me lo heredaste. -La muchacha comenzó a llorar.- Maté a mis padres… y a mi esposo. No puedo controlarlo.Katherine quedó paralizada.- Ella debería tener control.–susurró mirando a su esposo.– Para eso hice el hechizo… para que mi descendencia pudiera soportarlo.- Pero ella nació antes del hechizo, amor. –respondió él con tristeza.Y entonces Katherine entendió todo.El control nunca había llegado a Nadia. La había traído al mundo únicamente para condenarla.- Lo siento mucho... –susurró Katherine arrodillándose frente a ella.- Mi nombre es Nefertari Hackstings… busco a mi madre... –murmuró la joven delirando por la fiebre.Katherine acarició suavemente su mejilla.- Aquí estoy, Nadia.
✦ NADIA PETROVA
• El origen de su poder
Nadia
Petrova

[ FLASHBACK ]- ¡Basta, Michael! ¡Sabes lo que pasa cuando me enfado! –gritó la mujer mientras acomodaba a la bebé de apenas un año dentro de la cuna.- Lo sé. –respondió el hombre con voz calma.– Pero voy a ayudarte a controlarlo. Y si nuestra hija también lo tie…Se detuvo.Su esposa había explotado nuevamente. Cada vez que hablaban del tema, ella perdía el control.El poder la estaba consumiendo lentamente. Cada día lucía más agotada, más delgada, más rota.- ¡No quiero que nuestra hija tenga esto! ¡No entiendes nada, Michael! ¡Esto no es un juego! -La furia comenzó a consumirla. Sus ojos se oscurecieron mientras fijaba la mirada sobre su esposo.Michael cayó de rodillas llevándose las manos a la cabeza.- ¡Detente! -gritó él.Pero ella ya no escuchaba.El dolor mental comenzó a destruirlo desde dentro. Su cuerpo reaccionaba como si las heridas fueran reales. Convulsionó violentamente mientras sangre escapaba de su boca.Los gritos despertaron a la pequeña Nadia.Los padres de Nefertari aparecieron corriendo con las varitas en alto, intentando detenerla, pero el hechizo que lanzaron fue devuelto contra ellos.
El padre cayó inconsciente. La madre soltó un grito desgarrador.- ¿Qué hiciste, Nefertari? ¿Qué hiciste?El llanto del bebé y los gritos de su madre finalmente hicieron reaccionar a la mujer.Y cuando vio el cadáver de su esposo en el suelo… enloqueció.[FIN DEL FLASHBACK]
• La muerte de Nadia
Los días pasaron y Katherine hizo todo lo posible para salvar a su hija, pero cada día Nadia parecía apagarse un poco más.Hasta que una tarde, al regresar a casa, descubrió que ya no estaba allí.- ¿Nadia? -La buscó desesperadamente hasta encontrar una nota.“Si no vienes sola, la mataremos.”Katherine no dudó. Corrió hasta el lugar indicado y no se sorprendió al encontrar a Dean esperándola junto a sus hombres.- Vine por mi hija. -dijo y caminó directo hacia donde Nadia estaba recostada.La muchacha temblaba de fiebre.- ¿Qué haces aquí? Corre… te van a matar. -dijo Nadia, casi en un susurro.- No voy a perderte otra vez. -Katherine acarició suavemente su mejilla mientras limpiaba las lágrimas que caían por el rostro de su hija.Nadia cerró lentamente los ojos mientras su madre comenzaba a cantarle despacio para calmarla.Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la joven.Y luego desapareció.- ¿Nadia...? -Katherine rompió en llanto al darse cuenta de que su hija acababa de morir.La había buscado toda la vida.Y la volvía a perder.
• La venganza de Dean
- Llegó tu hora, Katherine. –dijo Dean acercándose.Pero Katherine ya no quería luchar. Porque su vida estaba muerta detrás de ella.- Él vendrá por ti… y te matará. –susurró refiriéndose a su esposo.- ¿De verdad crees que voy a darte lo que quieres? –rió Dean con crueldad.– Mientras estás aquí conmigo, otros se encargan de asesinar a todos los que amas. Incluyendo a tu querido esposo.El rostro de Katherine se quebró.- ¡Vete al infierno!Intentó lanzarse contra él, pero un hechizo la hizo salir despedida contra la pared.El crujido de su cuello resonó en el lugar antes de que todo quedara oscuro.
• La prisión de Katherine
Cuando volvió a despertar, estaba encerrada. Débil. Dopada con verbena.- Hola, dormilona. –dijo Dean desde el otro lado de las rejas.Katherine observó el pequeño espacio oscuro donde la habían encerrado y luego miró por la diminuta ventana.Estaban moviéndose.- ¿Dónde me llevas? –preguntó con odio.- Ahora eres mía, Katherine. - La carcajada enferma de Dean resonó antes de que cerrara la ventana.Horas después, la sacaron de aquella prisión improvisada y la arrojaron al suelo frío de un bosque.- Este es el lugar del que nunca debiste salir. –dijo Dean acercándose.– Pensé durante años cuál sería la venganza perfecta. -Katherine sintió terror.- Y cuando tu hija apareció… lo entendí. Matarte sería demasiado sencillo. Dijo Dean mientras dos hombres comenzaron a arrastrarla hacia una cueva sellada por una enorme roca.- ¡No! ¡Dean, no! -Suplicó Katherine.La empujaron dentro.Katherine corrió hacia la salida, pero un hechizo invisible le impidió atravesarla.- Nadie podrá romper el sello hasta que yo muera. –sonrió Dean.– Disfruta de tu nuevo hogar.Entonces Katherine giró lentamente.Y gritó horrorizada.Dentro de la cueva estaban los cuerpos sin vida de su hija… y de su esposo.- ¡No! - Cayó de rodillas mientras escuchaba las carcajadas alejándose.La roca selló la entrada y Katherine quedó atrapada junto a los cadáveres de las únicas personas que había amado.
• El regreso de Katherine Pierce
Pasaron años. Años de hambre. De oscuridad. De locura.Su cuerpo comenzó a secarse lentamente por la falta de sangre, hasta que un día logró mover la roca con la poca fuerza que le quedaba.El hechizo se había roto, Dean había muerto.Salió tambaleándose bajo el sol, agradeciendo que no le hubieran quitado su anillo solar.- Señorita… ¿está bien? -escuchó una voz femenina que se dirigía a ella.Katherine levantó la mirada. Una joven la observaba preocupada.Las venas bajo los ojos de Katherine aparecieron al instante y antes de poder pensarlo, ya estaba alimentándose de ella desesperadamente.La sangre volvió a darle vida.Y con ella… regresó Katherine Pierce.
✦ AMETHYST BRODWELL
• La niña que sobrevivió
Amethyst
Brodwell

Amethyst, como ahora se llamaba la pequeña hija adoptiva del matrimonio Brodwell, había aprendido desde muy pequeña a convivir con el extraño don que corría por sus venas.A sus once años comenzó sus estudios en Durmstrang, destacándose rápidamente por su inteligencia y el control que tenía sobre su magia, aunque siempre evitaba llamar demasiado la atención.Tiempo después, durante un intercambio estudiantil, llegó a Hogwarts, siendo seleccionada para Gryffindor, donde continuó ocultando el gran poder que poseía.Sus padres adoptivos habían hecho todo para darle una vida tranquila. La criaron rodeada de amor y protección, enseñándole que jamás debía avergonzarse de quién era, aunque sí debía ser cuidadosa.El poder que llevaba dentro podía convertirla en un objetivo peligroso para muchas personas.Y tenían razón.
• El poder de Amethyst
Desde pequeña, Amethyst había aprendido que las emociones fuertes despertaban algo oscuro en su interior.Cuando se enfadaba demasiado, las personas comenzaban a sufrir dolores inexistentes, como si su mente los estuviera destruyendo desde adentro.Y cuando alguien intentaba atacarla con magia, muchas veces el hechizo simplemente se desviaba y regresaba contra quien lo había lanzado.Era aterrador.Pero también fascinante.
• Hogwarts
La joven caminaba por los pasillos de Hogwarts con una tranquilidad engañosa, sujetando varios libros contra su pecho mientras sus ojos recorrían el castillo.Le gustaba observar a la gente. Le gustaba intentar entender cómo funcionaban las personas normales, aquellas que podían vivir sin sentir miedo de sí mismas.- ¿Otra vez en la biblioteca? —preguntó una voz masculina detrás de ella.Amethyst giró apenas el rostro, encontrándose con un chico de Ravenclaw que sonreía divertido.- Algunas personas estudian para aprobar —respondió ella con una pequeña sonrisa—. Otras simplemente disfrutan saber cosas.- Tú disfrutas demasiado saber cosas.- Y tú hablas demasiado.El chico soltó una risa antes de despedirse, alejándose por el corredor.Amethyst lo observó desaparecer y luego continuó caminando hacia la biblioteca, sin notar la mirada fija que descansaba sobre ella desde el otro extremo del pasillo.
• Katherine encuentra a Amethyst
Una mujer de cabello oscuro la observaba completamente quieta.Katherine Pierce.Sus ojos no podían apartarse de la adolescente.Era idéntica.Los mismos ojos.La misma expresión orgullosa.La misma presencia elegante que había visto en Nadia años atrás.Por un momento, Katherine sintió que el aire abandonaba sus pulmones muertos.Su nieta.La hija de Nadia.Seguía viva.La vampira tragó saliva lentamente mientras observaba cómo la joven desaparecía dentro de la biblioteca, sintiendo algo que había creído perdido hacía siglos.Esperanza.Pero también miedo.Porque si ella había logrado encontrarla… otros también podían hacerlo.
✦ AMETHYST Y SIRIUS BLACK
• El amor de Amethyst
Amethyst estaba enamorada de Sirius Black desde el primer momento en que lo vio en los pasillos de Hogwarts, pero cuando terminaron sus estudios, todo había cambiado en la vida de ambos jóvenes.La chica había escrito una carta para el dueño de su corazón, ya que se había enterado de que él ya no estaba en ese horrible lugar en que pasó demasiados años, donde lo culpaban de entregar a su mejor amigo a la muerte.Amethyst sabía perfectamente cuanto amaba Black a su amigo, a su hermano y compañero de travesuras. Ella sabía que él moriría antes de traicionarlo, siempre lo supo, desde el momento en que lo metieron en ese lugar.No podía imaginar cómo habían sido esos años estando allí, pero ella necesitaba saber que estaba bien, a salvo.
• El reencuentro
Luego de semanas, pudo contactarse con él, y ella se arregló emocionada para juntarse con su amado luego de tantos años.La mujer sabía que su amor no era correspondido, que nunca podría atar a Black, pero, de todas formas, se entregó a él en cuerpo y alma esa noche, como lo hizo muchas veces cuando estudiaban juntos, en el pasado.Pasó el tiempo y no volvió a ver a Black.No podía escribirle por miedo a que lo encontraran y lo volvieran a meter en Azkaban.
• El embarazo de Amethyst
Pero Amethyst tenía un hermoso secreto que quería gritar; tenía un pequeño amor en su vientre, el fruto del amor que sentía por el exprisionero.Una pequeña Black venía en camino.La niña creció en el vientre de su madre llevando un nombre parecido al de su padre, un recuerdo vivo del amor de su vida; Siria Oriana Black Brodwell.Amethyst no pudo decirle a Sirius sobre la existencia de la pequeña que tenía seis meses en su vientre, ya que cuando iba a hacerlo, su prima, Bellatrix Lestrange, lo asesinó el día 18 de junio de 1996.
✦ SIRIA ORIANA BRODWELL-PETROVA BLACK
• Crecer sin conocer a su padre
Siria Oriana
Black

Cuando pasaron los años, la pequeña creció preguntando quién era su padre.Amethyst sin querer mentirle a su hija, le contó toda la historia de cómo conoció al hombre que amo desde siempre, y que no había logrado decirle a su padre sobre ella.La pequeña soñaba con ese hombre todos los días, deseando haberlo conocido, y preguntándose cómo sería tenerlo en su vida, cómo sería tener un padre.
• Hogwarts
Siria cumplió once años y recibió su carta para entrar en el colegio Hogwarts de magia y hechicería, quedando en Slytherin como todos los Black, exceptuando a su padre.
En el colegio pudo oír muchas historias sobre los merodeadores, sobre Sirius.Era feliz viviendo de las historias que contaban de él.No eran muchos en sus primeros años en el colegio, los que sabían que ella era hija de Sirius Black, pero cuando se enteraron se dieron cuenta que la chica tenía muchas cosas parecidas a su padre.Le gustaba meterse en problemas, merodear por el colegio y ser fiel a los suyos siempre.
Amaba hacer magia donde sea y cuando sea.
Sin reglas, y rompiendo las que había junto a sus amigos.
• La personalidad de Siria
Siria creció volviéndose una chica dura, talentosa, poderosa, algo caprichosa y consentida, difícil de tratar a veces, mala cuando se lo proponía, pero era la persona más dulce, soñadora y romántica que podían conocer.Era muy coqueta, divertida y amaba tener a los chicos detrás de ella, amaba despertar deseo en ellos.Siempre tenía lo que quería, cuando lo quería, ya que su madre tenía una gran fortuna y la consentía demasiado en todo lo que quería.
• El ballet y sus sueños
Amethyst quería que su hija hiciera todo en la vida y encontrara lo que más amaba para ser feliz, entonces contrataron a las mejores profesoras de danza que había en Bulgaria para enseñarle a Siria desde pequeña, y averiguar que de todas esas cosas era lo que a ella la hacía feliz.Siria había aprendido tres idiomas a la perfección luego de su idioma natal; Francés, Inglés y español.Había aprendido todos los instrumentos que su madre quería que ella supiera; Guitarra, piano, violonchelo, y alguno otros más.Se había esforzado por aprender cada instrumento sólo para ver la sonrisa en el rostro de su madre, sólo para hacer sentir orgullosa de lo que había logrado.Pero lo que más encantaba era bailar y cantar, tanto que había prometido crear su propia escuela de danza cuando sea mayor.Su madre había logrado que ella encontrara lo que la hacía feliz, y estaba orgullosa de su niña.Y ella estaba feliz de ver a su madre contenta al verla hacer lo que a ella la hacía sonreír.
✦ LA MUERTE DE AMETHYST
• Siria pierde a su madre
Pero cuando Siria cumplió quince años, toda la felicidad que había tenido comenzó a desvanecerse cuando su madre falleció por una enfermedad contra la que no podía luchar, dejándola sola.
• La promesa de Amethyst
‘'Lᴀ ᴍᴜᴇʀᴛᴇ ɴᴏ ᴇxɪsᴛᴇ, ʜɪᴊᴀ.
Lᴀ ɢᴇɴᴛᴇ sᴏʟᴏ ᴍᴜᴇʀᴇ ᴄᴜᴀɴᴅᴏ ʟᴀ ᴏʟᴠɪᴅᴀɴ.
Sɪ ᴘᴜᴇᴅᴇs ʀᴇᴄᴏʀᴅᴀʀᴍᴇ sɪᴇᴍᴘʀᴇ ᴇsᴛᴀʀé ᴄᴏɴᴛɪɢᴏ.''Las palabras de Amethyst sonaban fuertes y claras en la cabeza de Siria, como queriendo que las escuchara, que las recordara mientras los momentos que vivieron juntas pasaban una y otra vez por su mente, intentando memorizar su risa, su voz, a ella.Siria recordaría siempre ese día, mientras las gotas caían sobre la gente, donde podía escuchar a algunos alejarse, despidiéndose entre ellos mientras pasaban por su lado diciéndole cuanto lo sentían y que no estaba sola en esto.Pero Siria no dejaba de pensar, ¿de verdad no estaba sola? Porque así se sentía en ese momento.Siria había perdido a la persona que más amaba en el mundo, a la única persona que tenía a su lado, quién la amaba como nadie, enseñándole lo puro y hermoso que era el amor verdadero.Siempre recordaría ese día triste que acompañó su muerte, mientras la lluvia caía para mezclarse con las lágrimas que caían de sus ojos, sin querer detenerse.El cuerpo sin vida de la mujer que le daba sentido a la suya estaba a unos pasos de ella y ni siquiera tenía las fuerzas para levantarse de la silla donde se encontraba, y acercarse a su lado.Pero una parte de Siria no quería verla así, quería recordarla viva, feliz...pero la necesitaba, necesitaba verla por última vez, aunque ya no tuviera la sonrisa que la caracterizaba ni la mirada llena de amor que solía darle cuando la veía.La joven se levantó de la silla con algo de esfuerzo, y caminó lentamente hasta el ataúd de su madre, deteniéndose frente a ella.La tristeza de sus ojos, mezclado con su dolor, reflejaba el rostro del amor de su vida, llevo su mano a su mejilla, acariciándola lentamente.- Mamá... —dijo en su idioma natal, búlgaro, casi sin voz por el nudo que tenía en la garganta, un nudo que era un grito que pedía que lo dejará salir. —Te necesito. ¿Qué hago sin ti, madre?Siria no estaba lista para decirle adiós a la mujer a la que acariciara su mejilla con todo su amor, y jamás lo estaría. Su madre estuvo intentando prepararla para ese día desde que se enteró de su estúpida enfermedad, desde que supo que ya no iba a poder estar al lado de su hija.Siria recordaba con mucho dolor y tristeza el día que su madre le dijo sobre su enfermedad hace menos de un año atrás, cuando apenas tenía catorce años. Recordaba que lloraba como una niña mientras le decía ''No me dejes. Por favor, no me dejes''. Y Amethyst le repetía una y otra vez que la amaba y que se volverían a ver algún día, que no llorara y que la recordara siempre porque ella jamás se olvidaría de su pequeña Sirenita, como solía llamarla ella con amor, y jamás dejaría de cuidarla, que no tuviera miedo.Recordó que le pidió que le jurara que no tendría miedo, y que ella lo hizo sabiendo que rompería esa promesa algún día.- Lo siento, madre. Estoy rompiendo mi promesa ahora. Estoy aterrada. ¿Qué hago sin ti? ¿Cómo no temer al futuro en el que no estás tú? —le decía a su madre sin dejar de llorar—. Nos volveremos a ver, madre. Te contaré todo lo que viví y prometo que estarás orgullosa de mí. —dijo mirándola, susurrando mientras delineaba su rostro con sus dedos—. Me esforzaré para ganar el cielo y no perderte nunca más.La joven Black se acercó a su frente para dejar un beso, pero en ese momento sintió que alguien le tocaba el brazo.- Siria, ya es hora —dijo el padrastro de su madre, intentando alejarla del ataúd para que lo pudieran cerrar y así poder enterrarla.- Todavía no. Unos minutos más, por favor —dijo casi rogando. No, aún no. No estaba lista.- Lo siento, Siria. La lluvia se está largando con más fuerza, ya no podemos seguir mucho tiempo aquí —dijo el hombre haciendo que ella lo mirará de mala manera.¿Qué diablos le importaba la lluvia?Siria nunca se había llevado bien con el padrastro de su madre, él no las quería a ninguna de las dos, solo fingía para que su abuela Jean, se sintiera bien, para qué pensara que quería a Amethyst. Siria pensaba que él estaba con su abuela por la gran fortuna que tenían los Brodwell, pero lo que no sabía él, era, aunque amará u odiará a Siria y a su madre, jamás conseguiría que Jean cambiará la fortuna que le pertenecía a su verdadera familia.La joven Black detestaba a ese hombre, y ese odio que sentía crecía mientras él intentaba alejarla de su madre.- Todavía no —repitió Siria volviendo a mirar a su madre, sin querer alejarse de ella, pero los planes del hombre eran otros.- Lo siento, Siria —dijo el hombre mientras la agarraba con fuerza para levantarla un poco del suelo, alejándola del cuerpo de Amethyst, mientras comenzaba a llorar con fuerza, dejando salir el grito que estuvo callado por tanto tiempo, gritando ''Todavía no.'', sin saber cuándo sería el momento en que estuviera preparada para enterrar el cuerpo, y no volver a ver su rostro.Cerraron el ataúd mientras agarraban a la chica para que no se lance sobre ella, para que no los detuviera. Las gotas de lluvia seguían cayendo, mezclándose entre sus lágrimas de nuevo.Comenzaron a bajar y tirar tierra sobre ella mientras algunos dejaban rosas sobre su tumba.Siria no podía dejar de pensar que Amethyst odiaba las rosas, porque los tulipanes eran sus favoritos, por eso Siria amaba también los tulipanes, porque le recordaban a su madre.Recordaba las veces en las que su madre ponía tulipanes blancos sobre la mesa, explicándole el significado a la niña curiosa que la seguía a todos lados.- Despídete, Siria —dijo llorando la abuela de la joven mientras intentaba calmar a su nieta, pero nada ni nadie podría calmar nunca su dolor.
• Una mansión vacia
Luego de un rato bajo la lluvia, Siria se fue a su habitación en la mansión Brodwell, y se quedó ahí, observando por la ventana como algunas personas se marchaban del lugar luego de meter el ataúd de su madre bajo tierra, las lágrimas no dejaban de caer por sus ojos, mientras se abrazaba a sí misma porque no dejaba que nadie se acercara.Una gran amiga de Siria se encontraba sentada en su cama, a su espalda sin decir nada, sabiendo que Siria hablaría en su momento. La joven Black se preguntaba qué era lo que iba a hacer ahora, porque quedarse en la mansión Brodwell con el padrastro de su madre no era una opción, aunque le doliera a su abuela que su nieta se alejara.- Siria —dijo su amiga detrás de ella, haciendo que limpiara rápido sus lágrimas y se girara para ver a nada más y nada menos que a Harry Potter entrando a su habitación.- Lamento subir hasta aquí, pero sabiendo que no bajarías decidí hacerlo para poder hablar un momento contigo, Siria —dijo el señor Potter de unos 36-37 años.La chica asintió con la cabeza y miró a su fiel amiga Cath que entendió perfectamente lo que quería decirle.- Estaré abajo —dijo la rubia, regalándole una sonrisa a su amiga, la cual ella no devolvió.Ese día no había Siria sonriente ni tierna, sólo estaba fría, dura y en shock por su pérdida.- ¿Qué se le ofrece, señor Potter? —dijo la joven Black yendo directo al grano.
• El regalo de Harry Potter
-Entiendo lo que estás pasando ahora, Siria —dijo sin moverse de donde estaba, esperando, quizás, que sea ella quien lo deje acercarse—. Sé que prometí hablar contigo en muchas oportunidades, pero como le dije una vez a mi esposa, no estaba listo para ver a alguien que me recordara a Sirius aún —dijo sin dejar de mirarla, algunos solían decir que Siria tenía rasgos parecidos a los de él, pero nunca pudo saberlo porque jamás había conocido al hombre que decían que era su padre, del cual llevaba el apellido por honor a él, a su inocencia, en la cual Amethyst creía fielmente.- Hoy no es el momento, señor Potter —dijo seria antes de girar para volver a mirar el lugar por la ventana, observando la lluvia caer.- Sé que no es el momento, pero quería darte mi pésame y decirte que tengo un regalo para ti, lo he pensado por mucho tiempo y sé que te encantara, sólo que nunca pensé en dártelo en un momento así —dijo con algo de tristeza en su voz, a la espalda de la chica, quién no respondió ante lo que dijo, ya que no tenía ganas y quería que se fuera para poder llorar tranquila—. ¿Qué pasaría si te doy la oportunidad de volver en el tiempo? Claramente sin cambiar nada —dijo rápidamente al ver cómo Siria se giraba interesada en el tema, pensando en su madre en el mismo momento en que lo dijo, pero soltando un suspiro cuando dijo que no podría cambiar nada.- ¿Cómo sería eso posible? —preguntó Siria, con los brazos cruzados, sintiendo frío llegar a su cuerpo.- Con algo que le pertenecía a mi mejor amiga, Hermione Granger. Seguramente la conoces —dijo el señor Potter, regalándole a Siria una pequeña sonrisa—. Todos pensamos que tienes el derecho de conocer por ti misma a la persona de la cual les hemos hablado maravillas a nuestros hijos, a quién hasta el día de hoy seguimos creyendo en su inocencia, mereces conocer a tu padre. A Sirius Black —dijo el pelinegro haciendo que el corazón de la chica que estaba frente a él comenzara a acelerarse del solo pensar en que conocería a su padre—. ¿Quieres hacerlo? —preguntó sin dejar de mirarla.La chica asintió rápidamente con la cabeza mientras pasaba una y otra vez por su mente, la voz de su madre diciendo, ''Si tuviera la oportunidad de enseñarte como era tu padre, la tomaría sin dudarlo, Sirenita mía.''- Sí, por supuesto —dijo más que segura antes de volver a mirar por la ventana, mientras muchas cosas pasaban por su cabeza.- Perfecto. Cuando tú quieras podemos hacerlo —dijo mientras se ponía de pie.Siria se giró de nuevo y lo miro con seriedad, antes de decir.- Mañana.La joven estaba ansiosa por poder conocer al hombre con el que había soñado más de una vez conocer.- Mañana —repitió el señor Potter caminando a la salida—. Te mandaré una carta diciendo donde encontrarnos.Siria asintió con la cabeza al escucharlo y se fue a sentar en la cama cuando salió de la habitación, dejándola sola para poder pensar y seguir llorando.En habitación de la mansión Brodwell, donde siempre había luz, sonrisa y felicidad, ya no había nada más que lágrimas de tristeza por el dolor que causaba una pérdida, la pérdida más dura que alguien puede tener.Todos los que no se habían ido estaban en la sala de la mansión, hablando y haciendo lo que se hace en un momento así, siendo atendidos por los abuelos de Siria.La pelinegra, estaba abrazándose ella misma en su cama, sin dejar de llorar ni un momento mientras recordaba todo lo que había vivido al lado de su madre y lo que le había dicho Harry Potter, sabiendo que ahora viviría del recuerdo de otra persona, como solía hacer con su padre.Las horas pasaron y Siria había recibido la lechuza del señor Potter y esperaba ansiosa a que sea la hora para ir al lugar indicado.
✦ UN VIAJE AL PASADO
Se había sorprendido un poco que dijera para que se vieran en Hogsmeade, pero sin dudarlo, estuvo en la entrada de las tres escobas a la hora indicada.Siria caminaba de un lado a otro mientras esperaba a que el señor Potter apareciera.- Que hombre impuntual —dijo Siria en voz alta, arreglando su abrigo por el frío que estaba haciendo.- Algo que tendría que cambiar, sin duda —se escuchó una voz masculina, que hizo girar sonrojada a la joven por ser escuchada.- Lo siento —dijo haciendo una pequeña mueca por la vergüenza del momento.- Tranquila, es cierto —dijo Potter sonriendo con una pizca traviesa, digna de un hijo de merodeador—. Bien, vayamos a un lugar más tranquilo para poder empezar.
Siria asintió con la cabeza, comenzando a caminar a su lado, dirigiéndose cerca de la casa de los gritos donde se detuvieron uno frente al otro. Miró con atención lo que sacaba el señor Potter de su bolsillo mientras abría los ojos sorprendida al ver un auténtico giratiempo.- Wow, pensé que ya no habían más de esos —dijo sorprendida mientras dejaba que rodeara su cuello con el giratiempo, haciendo lo mismo con él.- Era de Hermione pero tuvo que entregarlo al ministerio, y yo lo tomé prestado, pero es un secreto —dijo sonriendo Harry, guiñándole un ojo, antes de comenzar a girar la manijita del giratiempo.Las cosas comenzaron a moverse a su alrededor, mientras Siria miraba todo con atención hasta marearse, cerrando los ojos un momento después.- Listo —dijo el hombre haciendo que abra los ojos de nuevo, viendo el mismo lugar donde habían estado antes—. Tenemos que movernos, no tenemos tiempo.
• Reglas del pasado
Dijo antes de comenzar a caminar apresurado luego de sacar el giratiempo del cuello de ambos, con la joven detrás, siguiéndolo sin dudarlo.- Las reglas son fáciles, Siria... —hablaba casi susurrando—. No te dejes ver.La joven asintió con la cabeza al escucharlo mientras con cuidado se dirigían a las tres escobas, el señor Potter se detuvo en un momento y saco algo de su abrigo; una capa.- Ven —dijo Harry antes de cubrirlos a ambos con ella, dándose cuenta de que era la famosa capa de invisibilidad.Caminaron hasta una de las mesas, uno junto al otro, un poco agachados para que no se vean sus pies, y se quedaron allí sentados un buen rato.- ¿Qué estamos esperando? —dijo soltando un suspiro luego de esperar un rato, algo cansada de no estar haciendo nada más que eso, sintiendo que perdían el tiempo.- La paciencia trae recompensas, Siria —dijo Harry, antes de que se escuchara como se abría la puerta dejando entrar a cuatro jóvenes, riendo, felices.Siria pudo reconocer inmediatamente a uno de ellos.
• «Es mi padre»
- Es mi padre —susurró la joven con los ojos llenos de lágrimas, feliz de conocerlo, aunque no pudiese hablar con él.Siria pudo notar que tenían varios rasgos iguales, y algunas cosas en común en su personalidad. Pudo escuchar suspirar algo al hombre que estaba a su lado bajo la capa, sonriendo al verlo entrar. Esto era especial para los dos, aunque sea un momento, era algo que jamás olvidarían.Era un hermoso espectáculo ver a los merodeadores sentados en una mesa mientras reían y charlaban animadamente.- Creo que debemos irnos, Siria —dijo el señor Potter con tristeza luego de un rato largo, mirándola de nuevo luego de haber estado mirando también la escena que estaba frente a ellos. Ambos emocionados.- De acuerdo —dijo asintiendo con la cabeza, limpiando las lágrimas que habían caído de su rostro sin darse cuenta.Se pusieron de pie sin llamar la atención y caminaron hasta la salida con cuidado, sin poder evitar el volver a mirar al hombre que había estado siempre en su corazón, el hombre de sus sueños.- Adiós, papá —susurró la joven, diciendo la palabra que siempre había soñado decir frente a él, antes de salir de las tres escobas, lista para volver a casa.
• Las palabras escritas para su madre
Caminaron en silencio, luego de quitarse la capa, pensando en todo lo que habían visto. Se dirigieron nuevamente hacía donde habían estado antes, y mientras el señor Potter ponía nuevamente el giratiempo en el cuello de ambos, la joven Black lo miraba sonriendo, agradecida por el momento.- Gracias... —le susurró, antes de que todo terminara.Luego de un rato largo, Siria regresó a su casa y se dirigió a su habitación, abrió un cajón y sacó el diario de su madre donde escribía todo desde que estaba en Hogwarts, a pedido de ella.Su madre no quería perderse nunca algo que pasara en su vida, y por eso le escribía en el diario todo lo que pasaba mientras estaban lejos, y eso haría.Le escribió a su madre que había conocido al hombre que ella había amado hasta su último suspiro, y que era tal como ella le había contado, un hombre guapo y divertido, lleno de vida. Le escribió por un buen rato a su madre, sabiendo que algún día, ella se lo contaría.
✦ UNA VIDA SIN AMETHYST
• En Bulgaria
Los años siguientes no fueron fáciles, la ausencia de su madre se notaba todos los días, y vivir con su abuela no era de su agrado, aunque la quisiera mucho.Al terminar sus estudios en Hogwarts, regresó a la mansión Brodwell y se enteró que su amigo de la infancia, que era un vampiro, había sido asesinado por mortifagos.Y sin poder soportar más muertes, Siria decidió irse del mundo mágico.Siria sentía que ya no podía más, que ahora si estaba sola del todo en Bulgaria, y quería dejar atrás todo el dolor, dejar todo en el lugar donde había nacido.Su amigo, quién le había enseñado todo sobre los de su clase, le había dejado sangre de vampiro por si algún día la necesitaba para vivir la eternidad como uno, pero Siria sin saber qué hacer con esa sangre, la guardó con mucho cuidado, escondiéndola en un cofre que pertenecía a su madre cuando era joven, ya que no encontraba razón para beberla y ser inmortal.
• Londres: Empezando desde cero
La joven llegó a Londres muggle, fascinada por el hermoso lugar que sería su hogar ahora, lista para nuevas aventuras.Siria amaba vivir en ese lugar, había conseguido un departamento pequeño pero bonito, frente a un bar donde el dueño era un nuevo amigo que había conocido allí, se sentía bien, feliz o como podía serlo por lo menos.Vivía de fiesta, conociendo gente y demás, pero todo cambio cuando lo conoció a él, aunque no duraron mucho, y salió con más heridas de las que ya tenía.
• El primer corazón roto
Las luces de Londres alumbraban las calles de una hermosa noche que pedía a gritos ser disfrutada, pero Siria se encontraba tirada en su cama, sin dejar de llorar por haber sido tan idiota de no darse cuenta de lo que pasaba.Había caído como idiota en las redes del amor y se encontraba llorando en su habitación a oscuras, como cuando apenas era una niña y el niño que le gustaba no le hacía caso, pensando en que había causado que esa persona actuara de esa manera, en cuál fue su error.¿Había sido su error? ¿O el de él?
¿Cómo podría saberlo?Recordaba el momento en el que ella había conocido a ese hombre, no era el lugar más romántico del mundo ni un hermoso momento, pero no le importaba nada en ese entonces.Lo que había comenzado como una conversación de dos desconocidos en una cafetería, terminó convirtiéndose en una hermosa relación.Apenas había llegado a la ciudad cuando lo conoció, un año sin poder superar que la mujer de su vida ya no estaba, pero él había logrado el poco tiempo que su mundo se parara por un momento para mostrarle de a poco que podía mejorar su vida, subiéndola a lo más alto del cielo para que él luego la dejará caer y le mostrara lo cruel que podía ser el amor.Habían pasado 5 meses desde que se habían separado y Siria se sentía una niña pequeña llorando por alguien que había arruinado una hermosa relación, con sueños al futuro, por una noche con una desconocida, por tonterías que dolían.Se sentó en la cama y soltó un suspiro, limpiando sus lágrimas mientras se ponía de pie para mirarse en el espejo.- Tú no eres así, Siria —dijo antes de girarse para irse a dar una ducha y luego ponerse una ropa sensual como las que usaba siempre cuando comenzó a ir a discotecas para divertirse, o fingir hacerlo mientras lloraba cada noche sin poder despedirse de su madre aún, poniéndose una máscara cada mañana para esconder su dolor cuando salía al mundo.Se miró nuevamente en el espejo y se puso un poco de maquillaje, y el labial rojo que no podía faltar al igual que los tacones que amaba usar, eso era lo que la caracterizaba, lo que la hacía ser ella.Luego agarró su bolso y abrigo, lista para salir a olvidarse de todo, caminando hasta el lugar donde solía ir a bailar con su mejor amiga.El lugar se encontraba cerca de su departamento, ya que no vivía en un lugar elegante como vivió toda su vida, sino algo nocturno, fiestero y lleno de juventud, donde cualquier chico o chica podría despejarse con una noche de locura.Le escribió a Jackson, su amigo, para avisarle que iría a la discoteca, y que él sería su acompañante, contenta cuando acepto sin peros ni quejas.
• Una noche para olvidar
Al llegar al lugar la música invadía cada rincón y la gente bailaba por todos lados mientras bebían o coqueteaban, disfrutando de todo.Siria había logrado que Jackson saliera a bailar con un chico, con quién parecía que había tenido química.La joven bebió un poco del trago que tenía en la mano y comenzó a caminar hacia la pista, pero sin darse cuenta chocó con un chico, haciendo que su bebida caiga en la ropa del joven.- Lo siento mucho —dijo totalmente avergonzada de lo que había pasado, sin saber qué hacer, miró al chico y le sonrió algo nerviosa, mirándolo a los ojos un momento—. Te compraré otra bebida.Le dijo antes de alejarse para ir a la barra, moviendo las caderas de forma coqueta como solía hacer al caminar para luego apoyarse en la barra y pedir un trago para el chico, y uno nuevo para ella.Se quedó hablando con el chico, sonriendo ante lo tierno y lo interesante que se veía que era. Su piel se erizo cuando le tocó la mejilla para luego acercarse a ella y besarla, sin poder evitarlo, le devolvió el beso de la misma manera, agarrándolo del cuello de su camisa, para luego separarse un poco por falta de aire y sonreírle antes de volver a besarlo.La noche había sido más interesante de lo que ella pensaba, Siria se despidió del chico de la discoteca desde la entrada de su departamento con sólo una camisa y unas bragas puestas, cerró la puerta antes de volver a su habitación, sonriendo contenta por la noche que había pasado.Los días siguieron normalmente desde esa noche y Siria se encontraba un poco más tranquila respecto a lo que había pasado con su expareja en ese momento, aunque podía jurar que se había escuchado su corazón romperse cuando lo vio de la mano con su nueva novia, a la mañana siguiente de la noche de la discoteca.Parece que lo había sido una noche para Siria, había sido el comienzo de otra relación para él.La joven Black había aprendido lo que era un corazón roto, y había jurado que no iba a dejar que eso le pasará de nuevo, que la lastimarán así.¿Pero cómo iba a saber que todo eso cambiaría luego? ¿Qué iba a conocer a alguien que se iba a encargar de juntar poco a poco los pedazos rotos y pegarlos con amor?La vida y el amor son locos, pero no porque se haya tenido un error en la vida, no significaba que no se encontraría al amor de su vida, y eso lo supo Siria cuando lo conoció a él una noche en el bar que pertenecía a su amigo, Jackson.
✦ EL HILO ROJO DEL DESTINO
• Conociéndose
- Hola, Siria —saludó Jackson, con una gran sonrisa—. ¿Cómo estás hoy? No te veo desde hace mucho —dijo antes de agarrar una copa, sabiendo lo que iba a pedir—. Lo mismo de siempre, ¿verdad? —preguntó sonriendo de lado, haciendo que la chica asintiera con la cabeza para comenzar a prepararle un martini.- Todo súper aburrido —dijo haciendo una mueca mientras se sentaba, junto a un chico, pero sin prestarle atención—. Creo que mi vida es de una mujer de 80 años, debería salir más, conocer chicos y tener mucho sexo... —dijo divertida la joven, susurrando lo último. La confianza que tenía con su amigo Jackson era divertida, solían decir cosas que no les decían a otras personas. Muchos solían pensar que coqueteaban, pero no, Jackson era gay y eso le encantaba a Siria, pero aun así solía decirle cosas que hacían dudar de su sexualidad—. ...Pero ya sabes, se acerca la fecha y me deprimo —dijo algo triste, haciendo que Jackson la mirara con algo de pena, como solía hacer cuando la veía triste en esas fechas.El aniversario de muerte de Amethyst se acercaba y eso ponía mal a Siria.La necesitaba demasiado, aún lo hacía y siempre lo haría.- ¿Qué tal todo, Jackson? —preguntó mirándolo, volviendo a sonreír.- Ya sabes... —dijo haciendo una mueca divertida, encogiéndose un poco de hombros— no salgo de aquí si no es para verme con Gideon o ir al médico. Creo que estamos volviéndonos viejos, Siria —dijo riendo levemente mientras le entregaba el martini a Siria, poniendo dos aceitunas en la bebida.- Dame más aceitunas, Jackson —dijo Siria mirándolo como una niña pequeña, atreviéndose a hacer un pucherito, haciéndolo reír.Agarró un platito y puso muchas aceitunas en él.- Eres el mejor —dijo antes de agarrar una aceituna con el palito que estaba en la bebida y llevarla a su boca que resaltaba con el labial rojo que tenía puesto.- Tengo que seguir atendiendo, linda. No te robes más aceitunas, Siria —dijo su amigo sonriendo divertido, sabiendo que cuando se las terminará, iría por más.La joven se encargó de mirarlo mientras se iba a seguir atendiendo a las personas que no dejaban de llegar.- ¿Siria? —dijo el chico que estaba sentado a su lado, llamando su atención.¿Lo conocía? pensó Siria al mirarlo.- Tienes el nombre de un país —dijo haciéndola sonreír ante su comentario.Lo miró un momento mientras pensaba que era guapo.- No es algo que me digan todos los días para comenzar una conversación, pero sí —dijo Siria negando con la cabeza divertida antes de volver a comer otra aceituna, sintiendo la mirada del chico aún sobre ella.Ambos se analizaban con la mirada cuando el otro se distraía.Ella lo miró y él le sonrió.***''Mierda'' ***dijo mentalmente Siria.Tenía una sonrisa que volvería loca a cualquier chica y ella estaba más que segura que ya estaba totalmente perdida en ella, que le gustaría verla cada mañana al despertar.¡Por Salazar, Siria! ¡Tranquila!- ¿Te gustan mucho las aceitunas? —preguntó intentando volver a sacar una conversación, la joven asintió con la cabeza antes de aclarar un poco la garganta.- Las adoro —dijo sonriendo mientras se movía un poco para quedar mirándolo mejor—. Tú sabes mi nombre y yo no sé el tuyo —dijo levantando una ceja, volviendo a sonreír algo coqueta.- Daniel. Daniel Wood —dijo volviendo a sonreír, haciendo que la chica volviera a maldecir por dentro nuevamente, estirando su mano para poder estrechar la de la joven.- Un gusto, Daniel —dijo antes de soltar su mano, sintiendo cosquillas en ella, como una pequeña electricidad.Ambos se quedaron hablando un rato más, quizás horas.Siria podía sentir la mirada de Jackson en ambos, pero la joven no dejaba de mirar a Daniel que, entre risas y sonrisas coquetas, le contaba lo más vergonzoso que le pasó en la vida.- Tu turno —dijo al terminar de hablar.Siria quedó un momento el silencio, mientras pensaba que contarle y comenzó con el día que se había emborrachado y todo había terminado mal.Ambos se contaron cosas de su familia, de su vida, pero Siria omitió la parte de que era una bruja, ya que no era de contarle esas cosas a los muggles que la rodeaban.Los jóvenes no sabían cuántas horas habían pasado en ese bar, pero no querían irse.¿Alguna vez sintieron que estaban destinados a conocer a una persona? ¿A enamorarse? ¿Cómo si tuvieran que encontrarse para que su vida cambiara por completo?Siria podía jurar que en ese momento había encontrado a alguien que la ayudaría a encontrarse a ella misma, a quién había buscado sin saberlo, a alguien que estaba destinada a conocer para ser feliz de nuevo, que la iba a hacer sentir completa y viva otra vez, mostrándole lo que era el amor verdadero que pensó que no volvería a sentir.Un viejo mito chino que había leído la joven hace unos días, sonó en su cabeza:
« Uɴ ʜɪʟᴏ ʀᴏᴊᴏ ɪɴᴠɪsɪʙʟᴇ ᴄᴏɴᴇᴄᴛᴀ ᴀ ᴀϙᴜᴇʟʟᴏs ϙᴜᴇ ᴇsᴛáɴ ᴅᴇsᴛɪɴᴀᴅᴏs ᴀ ᴇɴᴄᴏɴᴛʀᴀʀsᴇ, sɪɴ ɪᴍᴘᴏʀᴛᴀʀ ᴛɪᴇᴍᴘᴏ, ʟᴜɢᴀʀ ᴏ ᴄɪʀᴄᴜɴsᴛᴀɴᴄɪᴀs. Eʟ ʜɪʟᴏ sᴇ ᴘᴜᴇᴅᴇ ᴇsᴛɪʀᴀʀ ᴏ ᴄᴏɴᴛʀᴀᴇʀ, ᴘᴇʀᴏ ɴᴜɴᴄᴀ ʀᴏᴍᴘᴇʀ ».
Siria negó con la cabeza, divertida por sus pensamientos y volvió a prestar toda su atención al chico.La joven sentía que algo estaba cambiando en este momento, pero no quería llegar a ilusionarse más de lo que debía.Ya sabía lo que era un corazón roto y no quería volver a arriesgarse, pero ¿quién entiende al corazón y al amor?- ¿Quieres ir a otro lado? —preguntó Daniel, haciéndole pensar si él sentía lo mismo sobre alejarse.- Claro —dijo asintiendo, sonriendo.Se levantaron de la silla sin pensar que, desde ese momento, comenzaba una hermosa historia de amor.
• Una nueva vida
Daniel & Siria Wood

- ...Los declaro marido y mujer. Señor Wood, puede besar a la novia. –sus labios se juntaron con amor al escuchar las palabras que tanto habían esperado.Por fin habían sellado su amor delante de todos, el amor que había nacido desde ese día en el bar, y que día a día se esforzaban por mantener vivo.La fiesta había comenzado, Siria bailaba lentamente junto a su esposo una canción que no era para nada lenta, pero disfrutando de cada momento de su nueva vida como Siria Wood.- Daniel...-susurró cerca del oído de su esposo para llamar un poco más su atención, haciendo que la mirara- Te amo. –dijo sonriendo, mirándolo con amor antes de besar sus labios de nuevo.La señora Wood estaba más que feliz por la nueva vida que comenzaba al lado del hombre que amaba con su vida.
• La vida de los Wood
La boda había sido hermosa, y luego de un rato, se fueron a su nueva casa para prepararse para ir a la luna de miel que tanto esperaban, sabiendo que iba a ser muy hermosa y especial para ambos, parecían dos adolescentes tontos enamorados.Los días habían pasado y Siria se encontraba más que feliz por levantarse cada mañana al lado del hombre que amaba, llevando su apellido y desayunando a su lado para mimarse desde que despertaban hasta que se iban a dormir de nuevo.
• Una sospecha
Pero unos días después Siria, comenzó a notarse más extraña, que se mareaba de nada y todo lo que comía le caía mal, comenzó a recordar la última vez que había tenido la regla, y sin pensarlo dos veces, fue a hacerse unos análisis para comprobar si sus sospechas eran reales.La señora Wood se encontraba en el hospital, sentada esperando a que le entregaran los análisis que se había hecho. Estaba totalmente nerviosa y admitía que tenía una pequeña esperanza de que confirmaran lo que tanto habían estado esperando ella y su esposo, Daniel.Siria no dejaba de mover los pies, haciendo que los tacones sonaran contra el suelo, mientras movía su anillo de matrimonio en su dedo como solía hacer cuando estaba nerviosa, causando que varias enfermeras la miraran de mala manera por el ruido que estaba haciendo, pero no le importaba nada en ese momento más que saber lo que iba a decirle el médico.Los días habían estado movidos mientras por la mente de Siria no dejaba de pasar todo lo que estaba sintiendo, rogando que no sea más que una hermosa noticia.
• La noticia
Luego una hora, que se le hizo eterna a la joven, una enfermera salió con un sobre en la mano, y con una sonrisa, se lo entregó, deseándole suerte para lo que quería saber.Siria había pedido por favor que no enviará el sobre a su casa, por miedo a que llevara cuando estuviese Daniel en el lugar.Cuando tuvo el sobre con el resultado en la mano, lo abrió casi con desesperación y leyó rápidamente lo que decía. No sabía cuánto tiempo estuvo releyendo lo que decía la hoja, pero todavía seguía sin caer en lo que veía.''Positivo''Volvió a leer una y otra vez.Una gran sonrisa resaltaba en el rostro de Siria, sintiendo como las lágrimas llenaban sus ojos intentando salir.Iba a ser madre.Llevó su mano al vientre de ocho semanas, y lo acarició con amor.Sentía que no cabía de la felicidad y que era el momento más hermoso luego de tanto sufrimiento en el pasado.- Seré mamá. –dijo para sí misma, susurrando, dejando que las lágrimas cayeran.
• Un secreto para Daniel
Siria podía imaginar la felicidad de su esposo cuando se enterará de que iba a ser padre.Guardó el sobre en su bolso cuando recordó que Daniel tenía que saberlo, y salió del hospital, dispuesta a decirle a su esposo que iban a ser padres. Subió a su auto que había dejado estacionado a una calle del hospital muggle, y fue hasta la casa donde ahora vivía con Daniel, al llegar estacionó el auto y salió del mismo para luego detenerse frente a la puerta al llegar, pensando un momento.¿Por qué no esperar a un momento especial para decirle que iban a ser padres? Sonriendo, Siria abre la cartera para sacar las llaves de la casa y así poder entrar.- Amor. –dijo Daniel sonriendo al verla llegar, mientras bajaba las escaleras.Siria cierra la puerta con una sonrisa que no podía ocultar y se acerca casi corriendo para besarlo con amor y felicidad, subiendo sus piernas en su cintura, rodeando su cuello con sus brazos, mientras él la agarraba para que no se cayera, devolviéndole el beso con el mismo amor, mientras la pegaba a la pared mostrando como la pasión subía con un solo beso, mostrando como la llama de su amor aún seguía más viva que nunca.
✦ LA LLEGADA DE LOS PEQUEÑOS
• Un embarazo difícil de esconder
Los días pasaron y era algo difícil para Siria esconder las náuseas de Daniel, pero agradecía que los mareos se habían calmado un poco.La joven comía más chocolates de lo normal y las aceitunas que tanto adoraba, no las podía ni oler. Se entristecía, pero a la vez le daba nauseas el sólo pensar en ella. Pero luego de todo eso, se sentía genial saber que una vida crecía dentro de ella.Solía mirarse en el espejo y acariciar su vientre cuando Daniel no la veía. Aún no se notaba mucho, parecía que había subido un poco de peso por todo lo que comía, y a Siria le daba gracia saber que Daniel jamás diría nada sobre eso, pero el saber que estaba su bebé en su vientre era lo que más amaba.
• La gran sorpresa
El día que tanto había esperado, había llegado por fin. La hora de decirle a Daniel que estaba embarazada.Siria se puso de pie luego de ponerse los tacones y camino desde la cama hasta el espejo grande que estaba en la habitación matrimonial de su casa, donde se veía todo su cuerpo, con el vestido rojo puesto. Donde poco a poco, podía notar el vientre de catorce semanas.La doctora le había dicho que la panza podría salir en cualquier momento, que al ser delgada su vientre no iba a notarse mucho al principio, pero que todo estaba bien. Más que bien.Solía hacerse controles seguidos, por miedo a que les pasara algo. Sí, ''les'', eran dos pequeños en el vientre de la joven señora Wood. Iba a ser madre de dos pequeños que eran la mitad del hombre que amaba. Decían que los primeros tres meses eran complicados, y ella tenía miedo de eso, tenía miedo de que sus rayitos de luz se apagarán, entonces los cuidaba con su vida.Luego de unas horas, donde Siria y Daniel se encontraban cenando en un hermoso restaurante, la joven le dijo a Daniel que era hora de irse, pero que quería ir a otro lugar antes de ir a su casa, y entonces se dirigieron a un hermoso prado donde al llegar, hizo aparecer con magia un mantel en el césped, donde se quedaron hablando un rato.La noche paso con tranquilidad, entre besos y risas con su esposo, como siempre. Hasta que llegó el momento de que Siria se pusiera de pie, diciéndole que cerrara los ojos a Daniel para poder entregarle una sorpresa que tenía preparada para él.- No hagas trampa, Wood. –le dijo sonriendo mientras dejaba un beso en los labios de su esposo, haciendo aparecer con su magia un cofre en sus manos donde tenía ropitas de bebés y la prueba de embarazo con una nota que decía ''Te amamos, papá''- Ya puedes abrir los ojos, mi amor. –le dijo Siria sonriendo más que feliz.
• Dos pequeños Wood
La reacción de sorpresa y felicidad de Daniel no se hizo esperar, se acercó y beso los labios de su esposa con amor, intentando demostrar en ese beso lo mucho que se amaban.- ¿Es en serio? –dijo Daniel mirando el cofre, sin dejar de sonreír- ¿Vamos a tener un bebé?- Sí, son dos bebés, en realidad. –dijo sonriendo la castaña, asintiendo con la cabeza, feliz por el hermoso momento que estaban viviendo, viendo a su familia crecer como tanto habían soñado. - Estoy embarazada. –dijo feliz, llevando sus manos a su vientre, viendo la gran sonrisa de su esposo.- Estamos embarazados. –dijo antes de agarrar su rostro con delicadeza para besarla lentamente. - Tendremos dos bebés. –susurró Daniel llenando su rostro de besos, igual de feliz que Siria. - ¡Seremos padres! –dijo intentando no saltar de la emoción como niña pequeña.Daniel miró el cofre nuevamente dejándola ver como sus ojos se llenan de lágrimas, mientras unía sus frentes como solían hacer, dejando que las lágrimas cayeran.Siria llevó una mano a su mejilla y sonrió mientras sus ojos también se llenaban de lágrimas, guardando otro hermoso recuerdo que le regalaba la vida.- Estoy feliz. –susurró su esposo, haciendo que sonriera para luego dejar un beso en los labios de él.- Y yo. –dijo susurrando Siria.- Te amo.- Te amo, mi amor. –dijo Daniel de la misma manera antes de besarla de nuevo, en un beso largo y dulce mientras Siria rodeaba su cuello con los brazos, haciendo que él rodeaba su cintura con los suyos. - Nuestra familia se hace más grande y hermosa –dijo mientras acariciaba su mejilla con ternura.- Muy hermosa. –dijo feliz antes de volver a besarlo.
• Esperando conocerlos
Los días pasaban y Daniel cuidaba a Siria más que antes, no la dejaba hacer absolutamente nada y la consentía en todos los antojos, hasta en los más raros a altas horas de la noche.El día de saber que eran los pequeños Wood, se acercaba, Daniel estaba ansioso y nervioso por saber que diría la doctora, y Siria estaba emocionada por saber que eran y así poder comprar todas las cosas para los sapitos, como los llamaba su padre con cariño.- Daniel, amor, despierta. ¡Hoy sabremos que son los bebés! –dijo Siria tirándose encima de su esposo para que despertara, llenándolo de besos.- Amor, abre los ojos. –dijo entre besos, sonriendo cuando le corresponde el beso, agarrándola de la cintura.– ¡Hoy es el día, amor! –dijo emocionada al separarse. - El desayuno está en la mesa, terminamos y nos vamos. ¡Arriba, Wood! -dijo contenta.Siria salió de la habitación mientras su esposo se desperezaba, dejándolo, sonriendo por el despertar movido de su esposa, y caminó a la cocina para terminar bien todo lo que tenía que hacer.Luego de unos minutos, Daniel bajó para comenzar a desayunar, ya listo para irse. La joven se sentó en la silla junto a él para comenzar a desayunar mientras hablaban, imaginando como serían los pequeños sapitos.
• Una niña y un niño
Una vez en el hospital, Siria se sentó en la camilla donde la doctora le pondría el gel en su vientre que comenzaba a hacerse más notorio cada vez.Daniel agarró su mano, haciendo que ella la acariciará con ternura mientras en la pantalla comenzaba a escucharse los corazones de los nuevos integrantes de la pequeña pero hermosa familia Wood.-Claramente son dos... –Comenzó a decir la doctora luego de un rato, mientras seguía moviendo el aparato para ver bien al pequeño que se escondía- Son una niña y un niño. –dijo sonriendo la doctora, haciendo que Siria apretará la mano de Daniel al saber que tendrían la parejita que tanto habían querido. Ya que Daniel quería un niño y Siria una niña, y parecía que el deseo de los dos se había hecho realidad. - Felicidades, papis. –dijo la mujer sonriendo, antes de ponerse de pie.- Te amo. –Le susurró Daniel cuando la doctora salió para dejarlos solos un momento.- Te amo. –respondió Siria a su esposo antes de besarlo con amor, contenta.Luego de un momento, la doctora volvió con una foto de los bebés y una copia de esta, dándole una servilleta húmeda a Siria para limpiar el gel que estaba en su vientre.Luego de agradecerle a la doctora, salieron del consultorio y se dirigieron a la casa en auto, felices por la hermosa noticia.
✦ HOLLAND FRANCIA Y NATHAN LEONE WOOD BLACK
Los
Sapitos

• Conociendo a sus pequeños
El embarazo iba bien y los pequeños crecían día a día, entrando ya en los cinco meses, haciendo que el vientre de Siria se vea cada vez más grande, pero según Daniel, seguía igual de hermosa que siempre. Eso era algo que Siria adoraba de su esposo, que la hacía sentir perfecta a su lado, con su amor y sus mimos.
El día que habían pedido turno para la ecografía 3D había llegado, donde verían bien a los pequeños.
Se alistaron para salir de casa e ir al auto, ansiosos. Y al llegar al lugar, la doctora los esperaba con una sonrisa, haciendo que Siria se dirija a la camilla para que pueda hacerle la ecografía de una vez.- Aquí está la princesa. –dijo la mujer luego de unos segundos, sonriendo mientras dejaba ver a pequeña Wood, quién se mostró primero al poner el aparato en su vientre, sobre el gel.- Holland. –dijo Siria sonriendo el nombre de su princesa, quién se veía perfectamente en el aparato. Holland Francia Wood Black sería el nombre de la pequeña que pronto llegaría al mundo junto a su hermanito. – Mírala, amor. –dijo sonriendo, siempre agarrada de la mano de Daniel, sin apartar la mirada de la pequeña. Su esposo se encontraba callado, embobado con la pantalla y como si ella lo supiera, sonrió para él.- Oh, amor. –dijo llevando su mano libre a la boca, dejando salir algunas lágrimas al ver a la pequeña hacer eso.- Es hermosa. –dijo el señor Wood sonriendo, antes de acercarse a los labios de su esposa para besarlos con amor, mientras ella seguía llorando, más sensible que nunca.- Y aquí está el príncipe, chupando su dedito. –dijo la mujer mientras dejaba ver ahora a Nathan Leone Wood Black en la pantalla.- Mi campeón. –dijo su esposo acariciando la mano de Siria, sin dejar de mirar la pantalla, mientras ella lo miraba con amor al saber el gran padre que tendrían sus sapitos.- Les haré un vídeo. –dijo doctora sonriendo ante la hermosa escena antes de girarse para seguir haciendo lo suyo, luego de darle una servilleta húmeda a Siria para limpiarse el vientre.
• Los pequeños sapitos
Pasaron todo el camino de vuelta hablando de todo lo que les faltaba comprar para cuando llegaran los pequeños, emocionados.El tiempo pasaba y los pequeños estaban cada vez más inquietos, y haciendo que Siria siempre llevara su mano al vientre para acariciarlo, haciendo que se calmaran un poco cuando ella les cantaba suavemente. Pero cuando se ponían tan inquietos que ni cantando se tranquilizaban y comenzaba a causar una leve molestia, quién lograba calmarlos era su padre, que, con tal solo escuchar su voz, los pequeños se quedaban quietitos para él y así Siria lograba dormir todo lo que quedaba de la noche, sabiendo que los pequeños sapitos, serían dos remolinos sin duda alguna, pero dos remolinos totalmente hermosos y que deseaba tener en ya en sus brazos.
✦ EL SECRETO DE SIRIA
• Siete meses
El vientre de la señora Wood estaba cada vez más grande, ella lo llevaba con suma felicidad al saber que sus pequeños estaba creciendo y que el tiempo se acercaba, y que ya pronto podría conocerlos.- La cena está en la mesa, amor. –dijo Siria llamando a su esposo, mientras se sentaba para comenzar a comer, acariciando su vientre suavemente como hacía siempre. Le encantaba ver como el embarazo iba con tranquilidad, y la alegría llenaba la casa Wood, pero como todo en la vida, no todo es color de rosas y a veces pasan cosas, que uno no puede controlar.La lluvia golpeaba la ventana donde la señora Wood se encontraba sentada en su lugar favorito en la habitación que compartía con su esposo; un pequeño sillón que habían puesto frente a la ventana donde solía escribir en su diario cuando se encontraba sola.Siria acariciaba su vientre de siete meses, sintiendo lo inquietos que estaban los pequeños Wood que venían en camino.- ¿Ya despertaron? -le dijo con ternura mientras movía la mano para buscar donde iban a patear esta vez, deteniéndose al sentir una pequeña patadita como respuesta, sabiendo que ese era un saludo para ella. - Hola, sapitos. –les dijo sonriendo antes de seguir mirando por la ventana, antes de tener que levantarse para ir a ordenar todo lo que tenía que hacer antes de que su esposo llegara del trabajo, aun no era el momento para que él viera todo lo que tenía listo para el día especial que llegaría pronto.– Guardemos esto, amores. –dijo Siria mientras comenzaba a meter las cosas en una caja que había puesto en la mesa que estaba en la sala, donde había guardado toda la decoración para ese día.
• La sangre de Stiles
Comenzó a meter todo en la caja con cuidado y luego la levanto un poco para dejarla en la mesa de nuevo al notar que pesaba demasiado para poder llevarla ella sola, entonces sacó su varita e hizo un pequeño movimiento con ella haciendo que la caja se levante en el aire y comience a moverse hasta la escalera que daba al sótano de la casa enorme en la que vivían, donde guardaba todo bajo un pequeño hechizo para que Daniel no viera antes toda la sorpresa, y alguna otra cosa que tenía en un cofre que le había regalado su madre antes de morir.Siria siguió a la caja hasta el sótano y vio cómo se acomodaba en su lugar, antes de girar sin darse cuenta del fierro que estaba mal acomodado en un costado, haciéndole una gran herida en el brazo haciendo que soltara un grito fuerte por el dolor, mientras veía como sangraba demasiado, haciendo que llevara una mano a su brazo para intentar detener la sangre, al escuchar como su esposo hacía sonar la bocina del auto para avisarle que había llegado, levantó la mirada, pensando rápido que hacer.- Oh, diablos. –susurró mientras volvía a ver su brazo, observando las cajas amontonadas, haciendo que agarrara de nuevo su varita, moviéndola correctamente, realizando un hechizo no verbal para que dejara ver lo que tenía oculto entre las cajas; el cofre de su madre, donde tenía la sangre que le había dado su amigo Stiles, el vampiro que había sido su amigo, antes de que lo asesinaran.Siria nunca había usado la sangre de Stiles y había prometido usarla con Daniel cuando sea el momento en el que ambos estén listo para lo que llevaba beber esa sangre, listos para vivir su amor eternamente. Pero no quería que su esposo se preocupara por una herida estúpida que le había pasado por no mirar que había a su alrededor.La joven señora Wood, agarró el cofre y saco un frasco pequeño que contenía un líquido rojo, lo único que le quedaba de su amigo antes de perderlo para siempre.- Sólo un poco, Siria. –dijo abriendo el frasco para beber un poco de la sangre, haciendo una mueva al sentir su sabor metálico pasar por su garganta, causando una pequeña arcada, luego lo cerró rápido y volvió a guardarlo en su lugar, viendo como poco a poco la herida se cerraba, dejando solo sangre en su brazo.Siria pasó la varita por el brazo, limpiando la sangre, junto a la que había caído en la ropa, dejándola como nueva.- ¿Siria? -escuchó como la llamaba su esposo, viendo el cofre de su madre por última vez antes de volver a ocultarlo con un movimiento de varita.- Ya voy, amor. –dijo Siria acariciando su vientre, luego de guarda la varita en el bolsillo del pantalón pijama que llevaba puesto- Será nuestro secreto, pequeños. –le dijo susurrando a Holland y Nathan antes de subir las escaleras para ir donde estaba su esposo en la sala, quitándose el abrigo para colgarlo en el perchero
• Una noche tranquila
- Hola, amor. –dijo con un tono cariñoso antes de rodear el cuello de su amado con sus brazos para besarlo sin borrar la sonrisa, sintiendo como el beso era correspondido de la misma manera.Siria le sirvió la cena a su esposo y se sentaron en la mesa para comenzar a comer, hablando del día que habían tenido, entre otras cosas más.- ¿Cómo están mis sapitos? -dijo Daniel al terminar de comer, mirándola con adoración.- Bien, son unos dormilones como mamá –dijo su esposa sonriendo, mirándolo de la misma manera- Mañana temprano tengo que ir a comprar unas cosas para la habitación de los pequeños porque la mujer me dijo que no abrirán está semana, así que tengo que estar ahí temprano. –dijo mientras con el tenedor movía las lentejas que estaban en su plato, como niña pequeña, robándole una sonrisa tierna a su esposo.- Iré contigo. –dijo el señor Wood antes de meterse un bocado de comida.- Tú debes descansar. –dijo la castaña, negando la cabeza mientras apartaba la mirada de su plato- trabajaste mucho, cariño. Debes dormir bien –dijo con ternura.- De acuerdo. –dijo antes de bostezar, rindiéndose al final, sabiendo que Siria no iba a darse por vencida hasta que aceptara lo que estaba diciéndole.- A dormir, señor Wood. –dijo la señora Wood antes de levantar su plato de la mesa para ir hasta la cocina, moviendo las caderas como solía hacer.Luego de la cena, se acurrucaron en la cama para dormir con tranquilidad.- Descansa, mi amor. –dijo susurrando su esposo, besando la cabeza de la joven mientras ella se dormía poco a poco en sus brazos.
✦ ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
• El accidente
Al día siguiente, Siria se levantó temprano con cuidado para no despertar a Daniel, se dio una ducha rápida antes de salir de la casa para subir al auto e ir a la tienda de Nancy, donde vendía cosas para bebés.Comenzó a manejar hasta el lugar luego de ponerse el cinturón de seguridad.Las calles seguían mojadas por la lluvia que no había parado en toda la noche, se detuvo en el semáforo en rojo y agarró su móvil que comenzó a sonar, viendo el nombre de Nancy en la pantalla, la joven iba a contestar cuando el semáforo se puso nuevamente en verde, haciendo que vuelva a ponerse en
marcha pero como el teléfono no dejaba de sonar, volvió a mirar la pantalla un momento que pareció eterno al sentir un fuerte golpe en el lado derecho del auto, haciendo que este se moviera y comenzara a girar, mientras Siria cubría
su vientre protegiendo a sus pequeños, sintiendo como el auto daba vueltas y
su cabeza se movía para todos lados, clavando en el rostro de la joven algunos vidrios que se habían roto volando por el aire.Cuando el auto se detuvo, sintió un fuerte golpe en la cabeza antes de comenzar a ver todo borroso, escuchando gritos a su alrededor, viendo como la gente se acercaba al auto que había quedado volteado mientras ella luchaba
por mantenerse consciente.- Mis bebés...-repetía una y otra vez la joven Wood, sintiendo que no podía moverse por las heridas que tenía, viendo como una persona se agachaba
para hablarle, pero ella no escuchaba nada por lo aturdida que había quedado.- Mis bebés...-repitió Siria, rogando que su voz se escuchara.- ¡Está embarazada! –comenzó a gritar esa persona, viendo más movimiento a su alrededor.- No cierres los ojos, quédate conmigo –decía una y otra vez la mujer, mientras los ojos de Siria se cerraban lentamente sin poder resistirse, sintiendo como su cuerpo se dormía, como si se alejara de ella.
• Salvar a los pequeños
- Mis bebés...-decía una y otra vez, mientras las imágenes de lo que pasó la noche anterior pasaban por su mente una y otra vez, recordándole que tenía la sangre de Stiles en su cuerpo, que aún no habían pasado las 24 horas. -Salven a mis bebés. Sálvenlos a ellos. –dijo agarrando la mano de la mujer que
estaba hablando con ella, antes de desmayarse, quedando inconsciente.- ¡Preparen la sala de operaciones ahora! –gritaba un hombre mientras Siria sentía como todo se movía a su alrededor, todos hablaban fuerte y corrían para
todos lados. - ¡Tenemos que sacarle a los bebés! El pulso de la madre está bajando...- comenzó a decirle el doctor a alguien que estaba más cerca de él, ya que había dejado de gritar.- ¡Déjenme pasar! ¡Es mi esposa! –Siria intentó abrir los ojos al escuchar la voz que reconocería entre la multitud, la voz de su esposo, pero no podía moverse, solo escuchaba lo que pasaba a su alrededor.- No puede pasar, señor. –la voz de una mujer que pensaba que podía detener al señor Wood de no acercarse a su esposa.- ¡Suéltame! –se escuchó antes de que Siria comenzara a sentir como tocaba suavemente su mejilla.- Señor, debe quedarse aquí. No podemos perder tiempo.- ¡Es mi esposa! –gritó Daniel con la voz rota.- Si no sacamos a los bebés, morirán los tres... -le dijo el doctor.Siria no pudo escuchar la respuesta de su esposo en ese momento porque sus voces comenzaron a hacerse lejanas mientras perdía por completo la
consciencia, pero sabía que Daniel decidiría por la vida de los pequeños,
aunque le doliera con el alma perder a Siria, sabiendo que eso había querido ella, que sus sapitos vivieran.Siria necesitaba que sus pequeños rayitos de luz vivieran, necesitaba gritarle a su esposo que estarían bien los tres, que no la perdería, pero no podía, sentía su cuerpo más dormido...Siria se estaba muriendo.
• La muerte de Siria
- La estamos perdiendo...-fue lo primero que llegó a sus oídos al volver a escuchar, pero no podía moverse.El llanto de un bebé en el fondo hizo que ella se relajara un poco, esperando al otro llanto pero ya no podía más, ya no aguantaba más.- Señora Wood, debe ser fuerte. –dijo otra voz mientras intentaban reanimarla, pero ya no podía más intentando luchar, ya no había nada que hacer más que dejarse ir, sabiendo que pronto volvería a la vida.
• El Otro Lado
Las voces y los ruidos a su alrededor dejaron de sentirse, Siria abrió los ojos sin saber dónde se encontraba, mirando a su alrededor sin entender nada.Estaba en el hospital, pero se veía todo diferente, estaba todo vacío sin ningún ruido, estaba sola. Miró su rostro en el reflejo de una de las ventanas y notó que su rostro no tenía heridas ni sangre, que sus brazos, su cuerpo, estaba perfecto, que nada dolía.- ¿Dónde estoy? –dijo comenzando a caminar por el lugar, abrazándose a sí misma por el frío que sentía, entonces escuchó unas voces, haciendo que comenzará a correr hasta el lugar de donde provenían. - ¡Daniel! –gritó al ver a su esposo, sonriendo, comenzando a correr hasta él, pero se detuvo, dejando que la sonrisa se borrara de su rostro al ver como abrazaba a su madre, sin dejar de llorar.- Tranquilo, hijo. Yo estoy aquí. –decía sonriendo, comenzando, la madre del joven Wood, sin soltarlo. Siria sintió un dolor desgarrador en su pecho al ver a su amado tan destrozado, llorando. Entonces lo entendió, estaba muerta.- Tienes que seguir por Nathan y Holland, hijo mío. Eso es lo que ella habría querido.- Estoy aquí. –susurró Siria a Daniel, como si pudiese escucharla e intento tocarlo, pero su mano paso de largo, no podía tocarlo ni él podía sentirla o escucharla.Siria sentía como se le partía el alma por no poder decirle que estaría bien, que había bebido la sangre de Stiles antes de acostarse a dormir la noche anterior, que no habían pasado las 24 horas con la sangre de vampiro en su sistema, que eso haría que reviviera convertida en vampiro...entonces todo se volvió
más claro, dejándole entender dónde estaba, que no sólo estaba muerta, estaba en el otro lado. Su transición estaba comenzando.Stiles le había contado a Siria hace mucho tiempo, cómo se sentía cuando estabas pasando de la muerte a la vida nuevamente, que no ibas a un lugar definido sólo quedabas en el medio de ambos esperando que la vida te regresara y todo cambiara.
• Una promesa antes de volver
- Volveré pronto a ti, lo juro. –le dijo a su esposo antes de sentarse a su lado, intentando agarrar su mano, sin evitar llorar al verlo tan mal.- Lo siento, amor mío.
• Frente a sus mejores amigos
Luego de unas horas, unos pasos se escucharon corriendo hacía Daniel, haciendo que la pareja mirara al mismo tiempo a quienes pertenecían esos pasos, Siria no pudo evitar llorar de nuevo al ver a sus mejores amigos. El dolor
y la preocupación que tenían, se podía notar y sentir.Abrazaron a Daniel dándole unas palabras de consuelo, de entendimiento por lo que estaba sintiendo, haciendo sonreír a Siria al saber que ellos le darían el
apoyo que necesitaba en este momento, el apoyo que ella no podía mostrarle que le estaba dando.- Gracias. –les susurro la joven a sus fieles amigos, sonriendo. – Estoy bien, cielo. –le dijo a su amigo al notarlo tan fuerte, metido en la coraza donde se metía para que Cath, su esposa y mejor amiga de Siria, no lo viera mal.- Te
adoro. No te vas a deshacer de mí tan fácil, James. –dijo sonriendo con lágrimas en los ojos, antes de prestar atención a lo que les decía a Daniel a sus acompañantes.Siria miró a su amiga Cath cuando le dijo a su esposo James y a Daniel que volvía en un momento, antes de alejarse para comenzar a caminar, haciendo que su amiga la siguiera sin pensarlo, sabiendo donde iba. La joven de cabello
rubio estaba yendo al lugar donde Siria no se había atrevido a ir sola, sabiendo que se le rompería el corazón conocer a sus hijos así, necesitaba tenerlos en sus brazos y el no poder hacerlo la mataba, aunque ya estaba muerta.Sabía que aun sin sentirla, Cath le daba la fuerza que necesitaba para hacer cualquier cosa. Las dos amigas llegaron hasta donde estaban todos los bebés y comenzaron a buscar los nombres de los pequeños Wood entre todos, la nueva madre sonrió al leer ''Holland Wood'' y " Nathan Wood”, pasando la mirada a su amiga luego que los miraba con todo el amor que Siria sabía que sentía por ellos.- No estés mal. –le dijo Siria mirándola- Eres mi mejor amiga, Cath. Mi hermana. No voy a dejarte nunca, no podría dejarte nunca. Estaremos juntas por siempre, ¿recuerdas? Tú debes ayudarme con los pequeños, nos
necesitamos una a la otra para seguir. –sonrió la joven sin poder evitar que las lágrimas cayeran de sus ojos, volviendo a ver a sus pequeños, quienes dormían tranquilamente, tan pequeños e indefensos.Eran los más hermosos que Siria había visto en su vida.
• Aceptar una pérdida
Las horas pasaron, y Daniel, Cath y James no se movían de la silla en donde lo había dejado la madre del joven Wood para ir a hacer los papeles de la muerte de su amada, quién estaba sentada al lado de su esposo, mirándolo con el
corazón destrozado al verlo ido, en shock, dolido por la pérdida que jamás pensó que llegaría a vivir.- Deberías ir a casa. –le dijo Siria como si la escuchara. - Yo cuidaré a los pequeños, amor. Y cuando despierte iré a casa a buscarte. –el dolor de saber que no la escuchaba era demasiado, ella necesitaba que supiera que estaría bien, pero era imposible, no sabía cómo hacer que él la escuchara, que la sintiera para que supiera que estaría bien, que pronto estaría a su lado.- Ya está todo. –dijo Esther al volver donde Daniel estaba junto a sus amigos. Los saludó y luego volvió a hablar, haciendo que Siria la mire con atención- Se llevarán su cuerpo en unas horas –dijo sin dejar de mirar a Daniel que no le prestaba atención, que no dejaba de mirar el suelo mientras las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas. - Deberías ir a descansar un poco, amor. Yo me quedaré aquí por si me dicen algo de los niños. Seguro se quedarán un
tiempo largo aquí, son muy pequeños aún –Daniel negó con la cabeza ante lo que dijo su madre.- Me quedaré aquí. –dijo el joven con la voz rota, casi susurrando.- Ve a casa, Daniel. Descansa un poco y luego vuelves. –dijo la mujer
sentándose a su lado.Daniel volvió a negarse, pero luego de un buen rato, su madre pudo convencerlo de que fuese a descansar un rato a su casa. Siria le agradeció de nuevo a sus amigos cuando ofrecieron ir con él, sabiendo que necesitaría estar
acompañado.- Nos vemos, amor. –susurró Siria limpiando sus lágrimas, viéndolo alejarse para salir del hospital e ir a casa.
• Esperando el regreso
Las horas parecían pasar con lentitud mientras Siria caminaba de un lado a otro en la puerta donde se suponía que estaba su cuerpo, no sabía dónde más dirigirse.Había estado quién sabe cuánto tiempo, mirando a sus pequeños con amor, intentando poder acariciarlos o llenarlos de besos, y luego de un rato, había decidido acercarse a su cuerpo como si eso hiciera que regresara más rápido, pero nada pasaba.Siria llevo una mano a su cabeza cuando comenzó a sentir un dolor horrible, sentía como sus manos temblaban al igual que sus piernas, se agarró de la pared y antes de que pudiera hacer algo más, todo se puso negro.
✦ EL REGRESO
• El despertar
La castaña no sabía cuánto tiempo había pasado, pero abrió nuevamente los ojos, sentándose de golpe y soltando aire como si hubiera estado conteniéndolo durante horas.Quedó mirando el lugar donde se encontraba un momento, intentando entender todo, y sintió su piel erizarse al darse cuenta de donde estaba. Se encontraba en la morgue.Siria había regresado a la vida, pero como vampiro. Se levantó de la camilla en donde se encontraba y caminó descalza, y desnuda hasta un perchero que había ahí con una bata y se la colocó rápidamente, tenía que encontrar su ropa, e ir por sus hijos, pero descartó ese pensamiento al sentir como su garganta ardía, pidiendo a gritos que calmaran ese fuego que crecía con ganas.
• La sed
Llevó su mano a la garganta y tragó saliva, cómo si eso ayudara, antes de abrir con cuidado la puerta del lugar, mirando a ambos lados antes de correr hacía una de las habitaciones, donde robo algo de ropa y luego se metió a uno de los baños para vestirse, tomándose su tiempo hasta que una mujer entró al baño.- Buenas noches. –saludó la mujer mientras entraba para lavarse las manos, Siria la miró un momento sintiendo como su garganta comenzaba a arder más que antes, la sed que estaba sintiendo la estaba volviendo loca, y antes de que pudiese pensar lo que estaba haciendo, se lanzó al cuello de la mujer, quién no tuvo ni un momento para gritar por la sorpresa, mientras la joven Wood sentía como un sabor metálico pasaba por su garganta para volverse de a poco delicioso y adictivo, antes de dejarla caer al suelo inconsciente. Siria la miró,
rogando que no estuviese muerta y salió corriendo del lugar sin pensarlo dos veces.¿Qué había hecho? Acababa de morder a alguien y había huido del hospital.Había completado su transformación a vampiro al alimentarse de sangre humana por primera vez, calmando un poco el ardor de su garganta.
• El regreso a casa
Siria se encontraba caminando por las calles a la luz de la luna, agradeciendo que no fuese de día ya que el sol no era amigo de los vampiros, y que no tenía como protegerse de lo que podía hacerle.La castaña soltó un suspiro al estar frente a la casa y caminó a la entrada para abrir la puerta. Se dirigió a la sala y caminó hasta el sofá donde podía ver a su
esposo sentado con las manos en su rostro. La joven miro a su alrededor, y notó que había un jarrón roto en el suelo y algunas otras cosas más.- ¿Qué te dije de romper los jarrones, Wood? –le dijo a su esposo como si nada,
olvidando por un momento que, para él, ella estaba muerta.Siria pudo notar cómo se sobresaltaba y se tiraba para atrás en el sofá, mirándola asustado sin decir nada.- Tranquilo, amor. –le dijo Siria al darse cuenta como la miraba, de lo que había causado al regañarlo de esa forma sabiendo lo que pensaba él ahora sobre ella.
• Siria está viva
Daniel se paró de golpe y quedó quieto en su lugar, mirándola con terror. Siria intentó acercarse a él, pero su esposo se alejaba cada vez que ella daba un paso, sin cambiar su rostro de asustado y desorientado.- Tranquilo, Daniel. Soy yo, no voy a hacerte daño. Puedo explicarte todo. -dijo la joven sin acercarse más, dándose cuenta de que él aun estaba asimilando lo que veía.- ¿Siria? –dijo mientras acercaba con cuidado hacía ella, estirando un poco la mano, ella lo miró sin decir nada, sonriendo, dejando que tocara su rostro como si fuese a pasar la mano como a un fantasma.- Soy yo, Daniel. –le dijo sonriendo. Él quedó mirando un momento sin poder creer lo que veía, entonces Siria se acercó con cuidado poniendo una mano en su mejilla y uniendo sus labios con los suyos un momento para luego alejarse
un poco, dejando ver su cara de asombro antes de que la abrazara como si su vida dependiera de ello, haciendo que Siria sonriendo y le devolviera el abrazo
sin dudarlo.- Oh, Siria. –dijo volviendo a llorar, sin soltarla- ¿Cómo? –dijo alejándose un poco para agarrar el rostro de su amada entre sus manos, mirándola a los ojos que pensó que no volvería a ver.- Es una larga historia. –dijo su esposa mirándolo antes de volver a besarlo con todo el amor que sentía por él.
• La verdad detrás de su regreso
Las horas pasaron mientras ellos se encontraban sentados en el sofá, tomándose de las manos, contándose todo lo que había sucedido.- ...¿Bebiste la sangre que te dio Stiles sin decirme nada? –dijo Daniel por tercera vez luego de que Siria terminara de contarle todo lo que había pasado, haciendo que ella asintiera con la cabeza mientras él la miraba algo enojado-
¿Sabes lo que he pasado, Siria? ¡Pensé que estabas muerta! –dijo algo enojado, mirándola serio.- Lo siento, amor –le dijo mirándolo con tristeza, sabía que no podía hacer más que disculparse por no haberle dicho a tiempo lo que había pasado- No pensé
que pasaría algo así.Daniel se levantó del sofá y comenzó a caminar de un lado a otro sin decir nada más. Siria conocía demasiado a su esposo, y sabía que estaba enojado por no decirle que había bebido la sangre de vampiro que Stiles le había dejado, la sangre que beberían juntos como habían quedado hace tiempo.- No fue mi intención beber la sangre sin ti, el no decirte y que pasará lo que pasó. No quería preocuparte o que te enojarás por beber la sangre en lugar de ir al hospital, pero me asusté e hice lo primero que me pasó por la cabeza –dijo Siria adelantándose a su queja, él la quedo mirando un momento y luego asintió para volver a sentarse a su lado.- Lo sé –fue lo único que dijo antes de volver a abrazarla.- No sabes cómo me sentí...-susurró sin soltar a su esposa.- Lo sé. –dijo susurrando. Jamás olvidaría como estuvo Daniel por su supuesta muerte, jamás podría perdonarse a ella misma por haberle causado ese dolor a
la persona que más amaba. Suspiró. - ¿Cuándo podré ver a mis pequeños?.- Se quedarán un tiempo en observación, pero pronto estarán en casa. Son muy pequeños aún. –dijo Daniel mirándola como si fuese a desaparecer en algún
momento, sin soltar la mano de su esposa, la cual agarraba con fuerza.Siria se moría por ver a sus sapitos y poder llenarlos de besos.Entonces recordó que los médicos se sorprenderían al no ver su cuerpo en el lugar, ya que irían a buscarlo en unas horas. ¿Qué pasaría cuando la morgue vea que su cuerpo ya no estaba?
✦ EL ANILLO
Muchas preguntas pasaban por la mente de Siria antes de que la voz de su esposo hiciera que saliera de sus pensamientos.- Tengo algo que darte...-dijo antes de ponerse de pie y caminar hasta la mesa para traer un sobre de papel, lo abrió y sacó el anillo de matrimonio que Siria
llevaba con orgullo desde su boda, el anillo que le había quitado en la morgue cuando murió. - Esto es tuyo. –dijo sonriendo, agarrando la mano de su esposa para colocarle el anillo como la primera vez, con todo el amor que tenía para ella.El anillo que sello su amor, el cuál sería acompañado eternamente por el anillo solar que protegía a los vampiros de no morir quemados por el sol, y así poder salir con normalidad a plena luz del día.- Gracias, amor –dijo Siria mirándolo a los ojos, totalmente enamorada y agradecida de volver a estar a su lado- Te amo, y me alegra volver a casa, a ti.- Y yo a ti, amor. No sabes lo aliviado que me siento de tenerte aquí. –dijo Daniel antes de volver a besarla con amor.
• Una nueva vida
Una nueva vida comenzaba y Siria tenía que acostumbrarse a ello, pero sabía que Daniel estaría a su lado en cada momento y que jamás la dejaría sola en esto.Estaba ansiosa por conocer a sus pequeños y nerviosa por cómo les explicaría a todos de que estaba viva, pero por ahora, sólo quería ir a abrazar a sus amores, y poder llenarlos de besos. Sin enterarse de que las cosas comenzaban a cambiar en la vida de todos. Y cuanto cambiaría...
• La nueva sed
- Debes ir a dormir un poco, amor –dijo mi esposo mirándola, sin dejar de abrazarla como si pudiese desaparecer en cualquier momento.- Estoy bien. –le dijo mirándolo con ternura- Ya dormí demasiado, amor. –dijo sin querer que sonara mal pero había perdido mucho tiempo y muchos mimos al estar muerta todo un día entero. Ya era de madrugada y necesitaba a su esposo más que nunca, necesitaba a sus hijos.- Hay que llamar a Cath...- comenzó a decir pero antes que pudiese terminar, su esposo agarró su rostro entre sus manos con delicadeza, y la besó con amor, un beso que poco a poco fue profundizándose, lleno de necesidad y amor, haciendo que Siria sintiera como todas sus emociones estaban más vivas de lo normal. Pero se necesitaban y mucho.- Lamento haberte mordido, no lo resistí. –le dijo Siria sonriendo como niña buena a su esposo entre las sábanas, acariciando su pecho desnudo para luego dejar un beso en sus labios.- Estás más fuerte, amor. Y aún tienes que alimentarte bien o terminarás alimentándote de mí o peor. No me quejo de que me muerdas, pero debes
alimentarte bien antes de que alguien más se acerque a ti. –dijo Daniel mientras la abrazaba, dejando un beso en su cabeza, acariciando suavemente su espalda.- Lo sé. –susurro Siria- me alimentaré bien luego. -dijo Siria mientras cerraba los ojos, no tenía ganas de dormir, pero quería disfrutar cada momento, cada
sensación nueva que transmitían los brazos de su amado ahora que era vampiro, que sentía todo con doble intensidad.
• La familia de vuelta a casa
Luego de ese día lleno de tristeza y dolor, todo había cambiado. Siria ya no era la misma de antes, era vampiro y todo lo que había conocido, había cambiado completamente, todo era nuevo, pero intentaba controlarlo, aunque se había descontrolado un poco en un momento, siempre al lado de los que la amaban y que le daban ánimos para seguir adelante en su nueva vida. Era feliz después de todo.El mal momento había pasado y sus pequeños estaban sanos y salvos en sus brazos, y eran tan hermosos. Las luces que alumbraban su vida, su oscuridad,
ya están en casa y Daniel y Siria los mimaban todo el tiempo, consintiendo a sus hijos en cada capricho. Los amaban como a nadie y sabían que darían su vida
sin pensarlo por ellos, porque eran su vida, y no vivirían sin ellos, sin sus sapitos.
• El secreto que crece
Siria se había vuelto más protectora, y sabía que pase lo que pase, y cueste lo que cueste, protegería a su familia. Pero sin darse cuenta, un gran secreto
crecía dentro de Siria, un secreto del que ella tendría que proteger a su familia de ella misma, y de lo que llevaba tener ese secreto.
✦ EL DESPERTAR DE LA OSCURIDAD
• Una nueva vida
El tiempo pasó, y la noche se acercaba, Siria se encontraba arreglando unas cosas en la casa antes de alistarse para ir a ver a Cath para pasar la noche, haciendo cosas de chicas, intentando ser un poco normal luego de todo lo que
había pasado. Siria estaba emocionada como cuando era pequeña y hacían estas cosas luego de salir del colegio, en las vacaciones.- Me llamas cualquier cosa, mi amor. -dijo sonriendo, una vez lista para marcharse, dejando un besito amoroso en los labios de su esposo, quién tenía al pequeño Nathan en brazos. - Los amo. -le susurro sonriendo antes de
alejarse para agarrar su bolso y salir de casa.La joven caminó hasta su auto, pero se detuvo al darse cuenta de que iba a ser más fácil aparecer allí. Miró a su alrededor para verificar si había algún muggle
cerca, y luego desapareció, cerrando los ojos para volver a abrirlos al sentir que tocaba el suelo nuevamente, y frunció el ceño al darse cuenta de que no
era el lugar donde quería aparecer.- Siempre hago lo mismo. -dijo seria regañándose a sí misma antes de comenzar a caminar por las calles, como solía hacer siempre que se aparecía en la casa de su amiga, confundiendo la casa con una que era idéntica a la de la rubiaAcomodó su abrigo sintiendo más frío que antes para luego detenerse al sentir que alguien la observaba, miró a su alrededor un momento, pero no vio a nadie, entonces comenzó a caminar más rápido, viendo la casa de Cath a lo
lejos. Pudo ver unas sombras en el suelo detrás de ella y antes de poder hacer algo, un pinchazo en el cuello hizo que se detuviera, llevando la mano al lugar donde había entrado la aguja con lo que pensaba que era verbena, lo único que podía dejar inconsciente a un vampiro de inmediato, haciéndola caer al frío suelo de la calle, inconsciente.
• El secuestro
El olor a humedad y el frío hicieron que poco a poco, Siria comenzara a abrir los ojos, mientras sentía que algo cubría su boca, y su cabeza daba vueltas por la cantidad de verbena que habían puesto en su cuerpo.¿Dónde se encontraba? ¿Cómo sabían que era un vampiro?Siria comenzó gritar, pero sus gritos eran callados por la tela que cubría su boca que también estaba llena de verbena, lastimando su piel. Miró a su alrededor intentando reconocer donde se encontraba pero el lugar no le era para nada familiar, miró sus muñecas las cuales estaban atada, para luego
comenzar a removerse en el asiento un poco, intentando poder aflojar las cuerdas, pero se detuvo al sentir que las cuerdas que la ataban se apretaban con fuerza en las muñecas, sintiendo que quemaba su piel la verbena con las
que estaban empapadas, dañándola.Tenía que salir de ese lugar, tenía que ver a su esposo e hijos, y saber que ellos estaban bien. ¿Y si los tenían allí? Comenzó a revisar con atención su alrededor, rogando no verlos ni escucharlos en ese lugar, aunque no sabía dónde estaba, sabía que estaba en peligro. El sonido de pasos acercándose a donde se encontraba hizo que se comenzará a remover en su asiento, sin importar que se lastimaran sus muñecas, tenía que salir de ahí rápido.- Despertaste, preciosa. -dijo una voz masculina, con un tono que hacía que su piel se erizara y su estómago se revolviera por el asco. Intentó parecer calmada para que no vea lo asustada que se encontraba, mientras lo miraba
seria, sintiendo sus muñecas y boca sangrar. - Vendrá a verte pronto, así que prepárate porque la pasarás muy bien. -dijo acercándose demasiado a ella, dejándole ver su gran sonrisa burlona, haciendo que Siria comenzará a temblar sin poder detenerlo.¿Quién vendría? ¿Dónde estaba?Comenzó a balbucear contra la tela para que se la quitara y poder hablar con él, saber que quería o quizás poder negociar algo para salir de aquí, entonces lo vio, la marca tenebrosa de la que su madre le había dicho que escapara
siempre, que jamás se acercará a las personas que la poseían o que estaban en el bando del hombre que se encargaba de marcarlas, que le harían daño...Estaba perdida.Toda la valentía que Siria estaba fingiendo tener, se desvaneció, comenzando a llorar y removerse en la silla mientras escuchaba la risa del hombre que estaba frente a ella, antes de que se alejara, y la dejará sola nuevamente. La voz de
todo lo que le había dicho antes su madre sobre ellos comenzaba a resonar en su mente.¿Por qué la habían secuestrado?¿Por qué su madre le había dicho que huyera tanto de ellos, que no dejará que se le acercarán?¿Qué había pasado en la vida de su madre que le había ocultado?
• El rostro detrás de la oscuridad
Siria volvió a abrir los ojos lentamente, sin saber cuándo se había desmayado de nuevo. Miró sus muñecas que seguían atadas, pero ya no tenía la boca cubierta.Observo a su alrededor para ver si encontraba a alguien.- ¿Hola? -dijo con la voz temblorosa. - ¡Ayuda! -gritó volviendo a removerse en la silla, deteniéndose al escuchar cómo se abría la reja, viendo como una sombra entraba en el lugar, dejándola ver a un hombre diferente esta vez, reconociendo esta vez a uno de los hermanos Lestrange.- Les dije que no te quitarán la maldita venda de la boca. -dijo con un tono enojado mientras agarraba algo de un costado, que Siria podría jurar que era la venda, empapándola de verbena de nuevo.- ¡Espera! –dijo Siria mirándolo con miedo, sin preocuparse por fingir seguridad ahora.- Ya no gritaré...-dijo negando con la cabeza, mientras se hacía para atrás cuando se acercaba cada vez más.- Será por poco tiempo, él ya está cerca. -dijo con malicia, mientras le cubría la boca de nuevo, haciendo que Siria comenzara a gritar de dolor por la verbena quemando su piel, mientras se removía más en la silla, sintiendo como sus muñecas comenzaban a sangran de nuevo por cómo se apretaban más y más, viendo cómo se alejaba cerrando la reja detrás de él. Siria tenía que salir de ese lugar, tenía que liberarse, pero ¿cómo? ¿Cómo escapar de los mortífagos?¿Eran ciertos los rumores de que el señor Tenebroso había regresado a la vida? ¿Sería él a quién se referían?Llevaba sin contacto con el mundo mágico por años, pero su amiga Cath estaba al tanto de lo que pasaba allá y se lo comentaba de vez en cuando, y no estaban bien las cosas por los rumores del innombrable.
• Frente al Señor Tenebroso
Las horas pasaron y Siria no dejaba de temblar, sintiendo como poco a poco se volvía loca por no saber cómo salir de ese lugar.La reja volvió a abrirse, pero no levantó la vista, sabiendo que era uno de los mortífagos que venían a burlarse de su desesperación.- Siria Black. -dijo una voz baja que la hizo quedarse helada, como si un balde de agua fría la bañara entera. Sentía como la voz se apoderaba del lugar poco a
poco, haciendo que el miedo creciera. - Te hiciste esperar demasiado. -dijo mientras se acercaba a más a ella. No estaba lista para levantar la mirada aún, sin darse cuenta de que las lágrimas comenzaron a caer sin poder detenerlas. Las ganas de gritar se volvieron más fuertes al sentir como su varita tocaba su
mentón para levantarlo, haciendo que lo mire. - Es hora de que aprendas a no hacer esperar a Lord Voldemort. –dijo estirando las palabras, haciendo que su
piel se erizara por el miedo que sentía.Siria se encontraba en el suelo, sintiendo como le dolía todo el cuerpo mientras temblaba sin parar. El señor tenebroso la estaba torturando en persona y sin piedad alguna. Los miles de cosas que decían de él, quedaban cortos al tenerlo de frente para vivir todo eso.- ¿Por qué? -dijo Siria casi susurrando, haciéndose bolita en el suelo mientras sentía que no podía ponerse de pie, no tenía fuerza, no se había alimentado y tenía verbena en su cuerpo.Quería saber por qué le estaba haciendo esto, ¿por qué a ella? ¿qué era lo que quería? ¿Por qué la había buscado por tantos años?Él la miró un momento, sin dejar de apuntarla con la varita como esperando a que la joven se atreviera a decirle algo más para seguir torturándola. Siria seguía llorando en el suelo mientras intentaba ponerse de pie de a poco, mostrándole que quería vivir.La miró con una sonrisa burlona en el rostro antes de volver a hablar.- ¿No lo sientes? ¿No sientes el poder llenar tu cuerpo? -dijo con tranquilidad, pero su voz no dejaba de sonar como si estuviese en todas partes. Ella negó
con la cabeza sin saber a qué se refería. - Eres un desperdicio.¡Crucio! -dijo nuevamente haciendo que la joven Black se revolcara de dolor nuevamente en el suelo, gritando.
✦ DESPERTANDO EL PODER
Los días pasaban y Siria aún estaba en ese horrible lugar, sentada en un rincón sabiendo que pronto volvería a seguir torturándola. Decía que quería despertar algo en ella, que ella tenía algo que él quería y si no se lo mostraba terminaría muerta en ese horrible lugar.Siria abrazo sus rodillas con fuerza, ya no tenía fuerzas ni para llorar.Su estómago dolía por el hambre que tenía y su cuerpo pedía a gritos dejar de sentir el dolor que causaba la maldición cruciatus. Se tensó y comenzó a gatear hasta un lugar más alejado cuando escuchó la reja del lugar volver a abrirse, viendo entrar al señor tenebroso con Nagini detrás.- Ven aquí. -dijo serio, parecía más molesto que antes y sin dudarlo ni un segundo, ella se puso de pie haciendo un gesto de dolor, y caminó hasta donde estaba él, quién la volvió a apuntar con la varita- ¡Crucio! -gritó volviendo a
tirarla al suelo, gritando de dolor nuevamente.- Estás cansándome, Siria Black. -dijo furioso mientras volvía a hacer la maldición cruciatus.- He esperado pacientemente a que mostraras el poder que tu madre poseía y no supo entregarme, le perdone la vida sabiendo que tendría hijos con su don, pero ya
no más. -dijo dejando de torturarla, dejándola en el suelo, temblando y llorando.- Juro que no sé qué tenía mi madre que pueda tener yo, señor. -dijo la chica intentando sonar lo más respetuosa que podía, no quería ganar otra maldición.No podía seguir aguantando, dolía demasiado.Soltó una carcajada que hizo que ella cerrara los ojos con fuerza, sintiendo como resonaba en el lugar donde se encontraba.- Ya veo que no sabes el gran poder que posees. -dijo sonriendo de manera burlona antes de hacerla volar por el aire, haciéndola chocar con la pared para quedar inconsciente nuevamente por lo débil que estaba.Siria caminaba por el lugar, tocando las paredes intentando encontrar un lugar por donde salir, pero no había nada. Hacía unos días se había enterado el por
qué el Señor Tenebroso la quería como uno de ellos, se había enterado el terrible poder que poseía y que si no lo sacaba completamente a la luz, moriría en las manos del Señor tenebroso o en sus propias manos...Solían entregarle muggles o traidores a la sangre para que practicara su poder, y cuando no lograba hacerlo -que era muy seguido- los mataban y luego la torturaban por ser tan inútil. Si Siria aún estaba con vida, era porque había logrado que un
hechizo que le estaba lanzando uno de los mortífagos, se desviara y lo atacara, como si tuviese un propio escudo protegiendo su cuerpo, protegiéndola a ella.
• El precio de sobrevivir
La reja se abrió nuevamente y uno de los mortífagos le tiro una copa con sangre, haciendo que una gran cantidad caiga en el suelo, alimentándola como si de un animal se tratase, no le daban mucha sangre para que no tuviera
fuerza para poder escapar, pero la poca que le daban siempre era derramada cuando se la tiraban al suelo, aunque Siria sabía que no huiría aunque tuviera fuerzas para hacerlo, que haciendo eso, su familia pagaría las consecuencias y no podía permitirlo.Siria era vampiro pero sabía que ella no era un monstruo, pero ellos si lo eran.Eran unos monstruos, y ella no quería ser como ellos. Jamás sería una de ellos.
• El despertar del verdadero poder
Luego de días de torturas e intentando que lograra mostrar el poder que decían que poseía, lo había logrado.¡Lo había logrado! ¡Había mostrado todo su poder!La mujer sonreía con alegría mientras veía al hombre que había asesinado en el suelo, frente a ella.Poco a poco comenzó a borrar su sonrisa, dándose cuenta de lo que estaba haciendo.- Eso es. -dijo el Señor tenebroso, mientras caminaba de un lugar a otro con la varita en la mano- Ahora serás una de nosotros y podrás vivir llena de poder, sintiendo el respeto que te tendrán los demás, el miedo...-dijo mientras ella caía arrodillada en el suelo, sin apartar la vista del cadáver que estaba frente a ella.Negó con su cabeza, sin mirar a Voldemort que estaba a su espalda, sabiendo que, si decía lo siguiente, todo lo que había luchado por salir de ese lugar para volver a su casa, sería en vano.- No seré nunca una de ustedes, señor. -dijo levantando la mirada.El Señor Tenebroso movió la mano que llevaba la varita, y la miró con furia, antes de sonreír fingidamente.Siria volvió a mirar al hombre que estaba frente a ella, sintiendo como la rompía más por dentro. Ahora no solo tenía un terrible poder, sino también era una asesina y querían que lo siga siendo.- Morirás. –dijo comenzando a caminar nuevamente a su alrededor, antes de callarse un momento, haciendo que ella lo mirara de nuevo.- tu poder te consumirá por no saber controlarlo ni usarlo. -dijo arrastrando las palabras, sin dejar de sonar tranquilo mientras su voz resonaba más en el lugar. ''...y luego asesinaré a todos los que amas.'' su voz resonó en la mente de la muchacha, mientras las imágenes pasaban por su cabeza. La joven podía ver lo poderoso que sería su poder, que explotaría por el gran poder que no podría llevar, Siria podía ver como su poder la consumía poco a poco. '' …Yo te ayudaría a que eso no pase si te unes a nosotros, si usas tus poderes para nuestra causa…para nuestra lucha. Imagina todo lo que harías si no sabes cómo controlarte''Las imágenes cambiaron, mostrando a toda su familia muerta, mientras lloraba cubierta de sangre. Ella los había asesinado.Negó con la cabeza, cerrando los ojos con fuerza mientras llevaba su mano a su boca, ahogando un grito al ver a su esposo y a sus hijos, muertos, intentando que él salga de su cabeza y detuviera lo que la hacía ver.- No...-dijo susurrando, rompiendo a llorar con fuerza.- Únete a nosotros o ese será tu futuro. -dijo serio antes de marcharse, dejándola destrozada en el suelo sin poder borrar esas imágenes de su cabeza.
• Una decisión por su familia
La noche había llegado, había estado repasando en su mente todo lo que había pasado, todo lo que le había dicho Lord Voldemort.Espero a que vinieran a verla para decir su decisión. Se sentó en un rincón esperando a que abrieran
la reja, y luego de un largo rato, sucedió.- Díganle que lo haré. -dijo la joven mientras él hombre que estaba dejando su comida en el suelo, la miraba. - Sólo hay una condición...- ¿Les pondrás condiciones al Señor tenebroso? -dijo con furia el hombre que estaba frente a ella, a quien hizo guardar silencio enseguida, activando su poder sin dejar de mirarlo para hacer que se arrodillara en el suelo con las
manos en su cabeza, provocándole un gran dolor
✦ EL DON DE SIRIA
El poder que Siria poseía se le considera uno de los peores dones conocidos.Con la Ilusión de dolor, ella es capaz de hacer sentir el dolor más insoportable a cualquiera en la que clave su mirada, activando su don al concentrarse e imaginar lo que quería hacerle sentir. En humanos, puede llegar a matar. El poder al principio agotaba mucho, ya que se usaba demasiada fuerza y concentración, pero el poder venía con un beneficio, su propio escudo.Cuando su don estaba activo, la envolvía y protegía de lo que sea.También podía estirar el escudo para proteger a otra persona, por eso el señor tenebroso la quería a su lado, para tener su propio escudo y hacer lo que quisiera sin preocuparse de nada. Tener un arma poderosa y un escudo para ganar siempre todas sus luchas sin ningún problema.- Sólo tienes que ir a decírselo. -dijo Siria mientras se ponía de pie para ponerse frente a él que seguía arrodillado- Yo me preocuparé si vivo o muero. - dejó de torturarlo para que le preste atención. - Seré una mortífaga, pero me iré de aquí. Volveré para que me siga ayudando y vendré cada vez que me necesiten, pero no estaré aquí. -dijo seria mientras el mortífago se ponía de pie, agitado. - Ahora vete. -dijo con frialdad y autoridad, mientras él caminaba hacia atrás, cerrando la reja para luego subir las escaleras rápidamente.Ella se removió en el suelo, donde solía dormir hace un mes. Sí, un mes en esa terrible tortura diaria, sin poder ver a su familia ni avisarles que estaba viva, que
estaba bien. Soltó un suspiro mientras escuchaba como se abría la reja de nuevo, pensando que sería su momento de morir.- Te vas. -dijo una voz masculina antes de marcharse, dejando la reja abierta para que pudiese salir. Ella se iría. Aunque tendría que volver, pero se iría.Soltó un suspiro de alivio y se puso de pie para salir de ese horrible lugar.
• Las cicatrices que no se ven
Hace días atrás la habían dejado ir del lugar donde había estado secuestrada.Los moretones se habían ido de su piel gracias a ser vampiro ahora, pero las torturas seguían repitiéndose en su mente mientras dormía, causando pesadillas que nadie podía calmar, noches sin dormir en la que su esposo no
sabía cómo ayudarla.Se sentía observada todo el tiempo como si estuviesen pendiente de lo que hacía en cada paso que daba, y estaba segura de que los mortífagos tenían mucho que ver en eso.Una madrugada, Siria despertó sobresaltada, sentándose de golpe en la cama por la pesadilla que había pasado por su mente mientras dormía. Una pesadilla horrible donde su control fallaba y la sangre llenaba a las personas que más amaba, dejándolas secas en el suelo mientras su garganta pedía más y más, sin detener la sed que tenía y había calmado segundos atrás.Desde que se había convertido en mortífaga y había averiguado el don que tenía, se le hacía más difícil el poder controlarse, como si por ese horrible don la sed que Siria tenía se hiciera cada vez más grande, pidiendo a gritos que por favor calmara el ardor que tenía en su garganta.
• El monstruo que teme ser
Se levantó de la cama y salió despacio de la habitación, sin hacer mucho ruido, agarrando un poco de ropa en el camino para poder salir de la casa, necesitaba respirar aire fresco, dejar de sentir el hermoso ruido de la sangre de
sus pequeños corriendo por sus venas. Necesitaba salir corriendo de casa y calmar el dolor de su garganta, como había estado haciendo desde que la habían soltado del secuestro.Se puso un jean negro, con una blusa del mismo color, tacones, unos guantes y una chaqueta de cuero para poder salir y pasar la sangre desapercibida. El color negro cubría las manchas de sangre que podían saltar a su ropa y así podía volver a casa como si nada pasaba.Comenzó a caminar por las calles que aún estaban oscuras, yendo a los lugares donde las discotecas hacían que las calles se llenaran de vida a esa hora, escuchando risas, gritos de diversión y el olor a mucho alcohol. Las victimas perfectas para calmar la sed que Siria tenía y cómo no sabía obligar a la gente hacer lo que quería, se ocupaba de que no recordarán nada o que tuvieran un fuerte dolor en la cabeza para pensar que estuvieran muy ebrios para imaginar algo así, claro, que eso pasaba cuando los dejaba con vida.- ¡No, sólo déjame tranquila! -dijo una chica bastante ebria, llorando mientras empujaba a un chico que estaba igual que ella o quizás un poco más, era lo que su olor podía dejar notar.- Púdrete. -le dijo el chico arrastrando las palabras, mientras se alejaba de ella, caminando mientras se tambaleaba de un lado a otro sin poder seguir una línea
recta, la joven Black rio por dentro al verlo caer al suelo por unas cajas que estaban cerca del callejón por el que estaba pasando, y maldecía cuando no se podía poner de pie. Llevó su mirada a la chica que se iba alejando de a poco y mirando a su alrededor, Siria caminó hacía el chico.- ¿Estás bien? -le dijo Siria mientras sentía como su garganta se hacía agua al notar que tenía una pequeña herida en el brazo que se hizo al caer.- ¿Qué rayos te importa? -dijo el imbécil haciendo que la chica levantará una ceja y por su mente pasara una y mil maneras de arrancarle el cuello, luego de dejarlo seco por completo tirado en ese callejón sin salida.- No creo que nadie te eche de menos. -dijo Siria antes de agarrarlo por el cuello de la camiseta y levantarlo, sonriendo al ver la cara de sorpresa del chico al ver que lo había levantado como una pluma.- Aprenderás a tratar a una dama y quizás en tu otra vida, puedas usarlo. -dijo sonriendo con algo de malicia antes de tirando al callejón, haciendo que se metiera más y chocara con la pared, haciendo mucho ruido al caer mientras Siria se acercaba a él,
escuchando su respiración y los tacones de ella chocar contra el suelo.- ¿Qué diablos eres tú? -dijo el chico totalmente asustado sin dejar de mirarla mientras se intentaba alejarse más, pegándose bien en la pared antes de levantarlo de nuevo por el cuello de su camiseta y mostrarle como cambiaba su rostro, formándose las venas al sentir cada vez el olor de su sangre más y más cerca.- Eso no importa. -dijo Black antes de soltarlo y llevar una mano a su boca para callar sus gritos mientras sus colmillos iban a su cuello, clavándolos con fuerza para comenzar a alimentarse de él, sintiendo el calor de su sangre inundar su boca para luego ir pasando poco a poco por su garganta, sin detenerse mientras él gritaba contra su mano y se removía contra la pared donde Siria lo tenía arrinconado.La hermosa sensación de poder, de fuerza y placer por la sangre calmando el fuego de su garganta, la hacía sentir genial, más relajada.Volvía a sentirse fuerte pero también sentía que se perdía, que perdía el control que tanto amaba, pero no podía detenerse, no podía perder la fuerza y el control al mismo tiempo, tenía que conservar una de las dos cosas y Siria sentía que no conseguía llamar de nuevo a su control, lo estaba perdiendo y la aterraba el perderlo y hacer que su sueño se haga realidad.Siria salió de sus pensamientos mientras soltaba de a poco la boca del chico sin alejarse de su cuello aún, sintiendo como poco a poco dejaba la fuerza, comenzando a desvanecerse de a poco hasta caer en el suelo sin vida. La joven Black se quedó observando al muchacho un momento, hasta que lo que
más odiaba, apareció; la culpa.Corrió a su casa y entro a ella al llegar, se dirigió al baño sin hacer ruido y comenzó a quitarse la ropa mientras las lágrimas caían por su rostro. Siria sentía que no se encontraba a ella misma, el don y su sed estaban alejando a
la Siria que ella era y trayendo a una Siria cruel, no le gustaba eso, aunque una parte muy dentro de ella disfrutaba el sentir la sangre correr por su garganta, aunque jamás lo admitiera en voz alta.
• El control sobre la sed
Desde ese día donde Siria había perdido el control más de la cuenta, decidió que no se alimentaría más de sangre humana, y agradeciendo que su mejor amiga era doctora, le pidió que la ayudará con bolsas de sangre para poder alimentarse sin lastimar a nadie, y con todo el amor, Cath llevó muchas bolsas de sangre para Siria, haciendo que poco a poco, ella volviera a sentir que tenía el control de su sed y su nuevo poder que aún estaba aprendiendo a usar.
• Una mortífaga por obligación
Al día siguiente, el señor tenebroso había llamado a todos para una reunión a la que no podía faltar, ahora era una mortifaga y tenía que ir a esas reuniones, y aprender más sobre su don.- Tengo que hacerlo, cariño. -le dijo a su esposo mientras terminaba de cambiar el pañal de Nathan, su hijo.- No quiero que vuelvan a lastimarte, Siria. -dijo su esposo.Soltó un suspiro habían tenido esta conversación tantas veces desde que la habían dejado ir, que ya no tenía ganas de seguir hablando sobre eso. Le dolía recordar la cara de preocupación, dolor y tristeza que había visto en Daniel cuando volvió a casa luego de un mes de haber estado desaparecía, recordaba como le preguntaba una y mil veces donde había estado, que le había pasado.Siria le contó todo, cada detalle mientras lloraba en sus brazos, confesándole el gran poder que tenía y que era lo que iba a hacer para proteger a su familia.- Tú ve al trabajo y cuando vuelvas yo estaré en casa. -le dice acercándose con Nathan en brazos para dejar un beso en sus labios. - Todo estará bien, ¿recuerdas? -le dijo mirándolo a los ojos para mostrarle que hablaba en serio,
él soltó un suspiro antes de darse la vuelta para agarrar sus cosas e irse a trabajar, ella sabía que estaba enojado de tener que dejarla volver al lugar donde la habían lastimado tanto, dejando esas cicatrices de las que jamás
podría liberarse. - Tú sabes que volveré, ¿verdad, amor? -le dijo sonriendo a su pequeño mientras comienza a caminar hasta la habitación donde lo recostaría para esperar a la niñera que vendría a verlos hasta que regresara.Siria solo rogaba regresar, y que no tuviera que quedarse más de la cuenta o tendría muchos problemas al llegar a casa de nuevo. Ella tenía miedo perder a
su esposo, pero tenía miedo también perderse a sí misma otra vez, y ese terrible poder que tenía ya había causado demasiado problemas, y ella no iba a
dejar que algo malo le pase a su familia por saber controlarlo bien.Tendría que acostumbrarse a su nueva vida.
• Su primera misión
Luego de varias horas, se encontraba sentada en la gran mesa de la mansión Malfoy donde esperaban con mucha tensión al que el Señor tenebroso se presentara en el lugar, y les dijera para que se habían reunido todos.- Oye, hermosa, bienvenida a tu nueva vida. -dijo Lestrange con una sonrisa burlona, Siria lo miró con algo de odio y volvió a mirar la puerta donde se suponía que entraría él.Se acomodaron bien en sus asientos, y sin saber que hacer, bajó la mirada al ver que el Señor tenebroso entraba en el lugar mientras escondía sus manos entre sus piernas al no saber tampoco que hacer con ellas.Aunque ella había estado varias veces frente a Lord Voldemort, no era para nada parecido a lo que
sería ahora, eso esperaba. Siria sabía que no aguantaría más otra tortura de su parte.Levantó la mirada cuando el Lord le dirigió la palabra.- ...así probará de qué lado está, señorita Black. -dijo Voldemort haciendo que su voz resonara por el lugar, alargando las palabras como si de una serpiente se tratase.Ella asintió con la cabeza, sentía la mirada de Lestrange clavada sobre su persona.Sabía que estaba disfrutando todo lo que estaba pasando.Torturar muggles, ¿cómo iba a hacerlo? ¿por qué tenía que hacerlo? Pero Siria creía que esa era su pequeña prueba, torturar a las personas que eran como su esposo; muggles.Luego de dar unas ordenes más, que la hacía dudar de que no era lo único que harían, el Señor tenebroso y Nagini, la serpiente, se fueron de la habitación, dejando que todos los mortífagos asignados para la misión comenzaron a murmuran contentos de los que tenían que hacer para la misión que les había dado, pero ella no dejaba de pensar en que no volvería temprano a casa. Al volver a la mansión Malfoy luego de la misión, el Lord se había enojado demasiado por no haber llevado nada que los ayudara a encontrar a lo que él necesita, algo que no le habían dicho a Siria, quizá porque aún no confiaban en ella, y torturó a algunos de lo que habían ido a su lado. La parte de Siria en la misión era usar su poder con algunos muggle mientras ellos se encargaban de otra cosa. Habían perdido demasiado tiempo en ese lugar, mientras Siria se sentía cada vez más agotada por haber usado tanto su poder, sintiendo que aún le faltaba aprender más sobre eso, para poder usarlo sin perder la conciencia en el camino.Cuando llegó el momento de que el hombre se pusiera delante de Siria, luego de terminar de torturar a uno de sus compañeros, él detuvo su varita cerca del cuello de ella, mirándola a los ojos aún con la furia que lo recorría por la misión sin éxito alguno.- Tú cumpliste tu misión. -dijo mirándola, alargando las palabras con una sonrisa que la hacía helar el cuerpo, que le podría causar miles de noches de pesadillas.Siria se marchó luego de un momento y miró a su alrededor sin saber bien que hacer, pero al ver que no había dado otra orden, salió de la mansión ansiosa por volver a casa de nuevo, esperando con temor a las nuevas órdenes de Lord Voldemort. Porque ahora, ella era uno de ellos.
✦ LA SIRENITA
• El sueño de una niña
[FLASHBACK]''...sᴇ ᴅᴇsᴄʀɪʙᴇ ᴀ ʟᴀs sɪʀᴇɴᴀs ᴄᴏᴍᴏ ᴄʀɪᴀᴛᴜʀᴀs ʙᴇʟʟᴀs ᴘᴇʀᴏ ᴘᴇʟɪɢʀᴏsᴀs. ᴇɴ ʟᴀ ᴍɪᴛᴏʟᴏɢíᴀ ɢʀɪᴇɢᴀ, ʟᴀs sɪʀᴇɴᴀs ᴇʀᴀɴ ᴄᴏɴᴏᴄɪᴅᴀs ᴘᴏʀ sᴇᴅᴜᴄɪʀ ᴀ ʟᴏs ᴍᴀʀɪɴᴇʀᴏs ᴄᴏɴ sᴜs ᴅᴜʟᴄᴇs ᴠᴏᴄᴇs, ʏ ᴀʟ ᴀᴄᴛᴜᴀʀ ᴀsí, ʟᴏs ᴀʀʀᴀsᴛʀᴀʙᴀɴ ʜᴀᴄɪᴀ ʟᴀ ᴍᴜᴇʀᴛᴇ.''Siria leía una y otra vez cada información que tenía sobre las criaturas que habían llamado su atención desde el primer día que había escuchado de ellas, hablaba de ellas todo el día y noche. Tenía miles de libros muggle y mágicos que hablaban sobre ellas.Su madre estaba tan acostumbrada a ello que solía llamarla ''Sirenita'' haciendo que Siria se emocionará con el apodo que le ponía su madre, y cantará por toda la casa mientras bailaba.- Cariño, debes terminar de vestirte para tu clase de ballet. —dijo su madre en búlgaro como siempre hablaban en la casa, ya que era su idioma natal.- He encontrado un nuevo libro sobre sirenas, madre. —dijo una pequeña Siria de diez años, mientras dejaba el libro a un lado para comenzar a vestirse con ayuda de su madre, ya que la profesora de danza llegaría en un momento y estaban atrasadas.- ¿Y qué más descubriste, cariño? —dijo Amethyst con todo el amor y la paciencia que tenía para su pequeña.La niña suelta un suspiro y se encoje un poco de hombros mientras se sienta en la cama para ponerse los zapatitos de ballet.- Lo que ya sabía. —dijo mirando a su madre—. Que usaban su voz para llamar a los marineros, los seducían hasta llevarlos a la muerte. Lo leí en un libro muggle. —dijo Siria antes de quedarse callada, pensando.Amethyst sabía que cuando su hija se mantenía callada, era porque alguna locura pasaba por su cabeza. Locura que ella siempre recibía con una sonrisa y llena de amor al ver la imaginación que podía llegar a tener su niña.- ¿Yo podría ser una sirena? —soltó de golpe la niña luego de un momento—. Me gusta cantar, madre, y nadar. Aguanto la respiración mucho tiempo bajo del agua —dijo Siria con una voz infantil y muy tierna que mataba a todos de ternura, haciendo que su madre sonría divertida.- Quizás en otra vida, cariño. —dijo Amethyst antes de bajar a la niña de cama para terminar de peinarla, ya que a su profesora le gustaba verla bien peinada a la hora de dar clases—. Siempre podrás ser lo que quieras ser, mi pequeña sirenita. Y yo siempre estaré a tu lado para apoyarte.Siria sonrió feliz a lo que dice su madre, y le da un abrazo, para luego salir corriendo hasta el estudio que tenían para las clases que le daban.Aunque era pequeña, ella tenía pensamientos de chica grande cuando quería, soñando el grande también. Era muy inteligente. y tenía una imaginación pura y maravillosa. Siria le prometía diario a su madre que iban a tener una escuela de baile cuando sea grande y que su madre la ayudaría a enseñar, ya que ella también amaba bailar. Y Siria amaba bailar porque amaba a su madre, amaba verla sonreír con orgullo cuando su profesora le enseñaba cosas nuevas, que Siria entendía rápidamente y las hacía a la perfección.Tenía un talento hermoso que su madre había visto crecer poco a poco, año tras año, pero por cosas de la vida, Amethyst no pudo cumplir la promesa que había realizado con su hija, ya que falleció años después. Pero aun así, Siria no se rendía en querer ver el orgullo en su madre, sabiendo que algún día volvería a verla sonreír con orgullo por lo que su sirenita había logrado en su vida.[ FIN DEL FLASHBACK ]''Uɴ sᴜᴇñᴏ ɴᴏ sᴇ ʜᴀᴄᴇ ʀᴇᴀʟɪᴅᴀᴅ ᴍáɢɪᴄᴀᴍᴇɴᴛᴇ: sᴇ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴀ sᴜᴅᴀʀ, ᴅᴇᴛᴇʀᴍɪɴᴀᴄɪóɴ ʏ ᴛʀᴀʙᴀᴊᴏ ᴅᴜʀᴏ.''- No, no me gusta ese logo. —dijo Siria negando con la cabeza mientras le mostraban los logos que tenían para la escuela de baile que estaba levantando.- Siria ya no era una niña enamorada de las sirenas, le seguían gustando por los hermosos recuerdos que venían con ellas, aunque su fanatismo por las sirenas ya no era como cuando era una niña de diez años, pero aun quería ver esa sonrisa de orgullo en el rostro de su madre, y día tras día se esforzaba para cumplir la promesa que no iba a romper por nada en el mundo.- Ese es perfecto. —dijo sonriendo por fin luego de más de una hora sentada buscando en logo perfecto—. Quiero ese. Quiero que lo pongan también en la página web de la escuela, que todo este perfecto. Confío en ti, Jessica. —le dijo Siria a su ayudante mientras agarraba los papeles de todos los profesores que estaban en la lista para ser llamados y entrevistados para poder dar clases.- ¿Puedo hacerte una pregunta, Siria? —dijo Jessica, con quién tenía más confianza al trabajar.
Siria asiento con la cabeza, esperando a que hablara para poder irse a hacer algunas cosas más antes de regresar a casa con sus hijos.- ¿Por qué Sirenitte? —dijo la joven, haciendo la pregunta que quizás muchos había pensado, pero no se habían animado a preguntar ante lo sería que era Siria a la hora de trabajar.- Significa Las sirenas. —dijo Siria, mirando a la joven que estaba frente a ella—. Cuando era chica amaba a las sirenas y por una extraña o hermosa razón, mi madre me apoyaba con todo lo que tenía que ver con ella, hasta con mis locas ideas de que yo era una sirena —dijo la joven Black con una leve risita—. Yo soñaba con encontrar a una sirena y poder decirles a todos que había conocido a una. Un día le dije a mi madre eso, y me dije que ella había conocido una con una voz hermosa... —dijo Siria mientras se perdía en sus recuerdos—. Yo le pregunté como era y ella me la describió... Yo era esa sirena que mi madre describía, yo era su sirena de hermosa voz. El nombre es por ella, en nuestro idioma. La escuela es por ella, era nuestro sueño y yo prometí cumplirlo. —dijo Siria con una sonrisa, volviendo a salir de sus pensamientos para mirar a Jessica—. Así que, a trabajar, hermosa. —dijo sonriendo antes de salir de la habitación, con hermosos recuerdos en su mente, y una sonrisa enorme que había provocado esa pregunta.Jessica se quedó mirando a su jefa un momento, viendo cómo se alejaba, con una sonrisa en el rostro al saber lo que significaba para Siria el nombre Sirenitte, nombre que le había dado a su escuela de danza.Luego de unos meses, la escuela ya estaba lista para ser abierta. El logo era hermoso y Siria no podía dejar de mirar todo el lugar con emoción.''Sιrenιттe'ѕ dance and вalleт нoυѕe'’Resaltaba el logo en el edificio y al entrar en la recepción, donde Jessica estaba con una sonrisa de orgullo hacía Siria, sabiendo lo emocionada que se encontraba ahora la nueva directora.- Lo logré, madre. —dijo llevando una mano a su pecho mientras miraba todo con lágrimas en los ojos, viendo como su familia miraba también el lugar, orgullosos de lo que había logrado—. Lo logramos... —susurró Siria, sonriéndole a Daniel que la miraba desde la otra punta del lugar, sabiendo que la había escuchado.- Directora Black. —dijo la voz de Jessica detrás de Siria, haciendo que ella se voltee con una sonrisa—. Sus horarios están listos y los profesores están ansiosos de empezar a dar sus clases. —dijo con una sonrisa antes de acercarse a Siria a darle un abrazo—. Felicidades, Siria. —dijo antes de separarse.Siria había realizado una linda amistad con ella mientras se organizaba todo para que este sueño se cumpla, había sido un enorme placer trabajar con ella, tanto que la contrato también para trabajar en la escuela como recepcionista del lugar.- Muchas gracias por todo, cielo. —dijo Siria sonriendo antes de volver a mirar el lugar, soltando un suspiro—. Iré a bailar un poco para probar los salones —dijo la directora del lugar, mientras se alejaba con una sonrisa en el rostro, llamando a su familia, lista para ir a calentar un poco y así disfrutar de su sueño cumplido, un hermoso sueño por el que había luchado desde hace años por hacerlo realidad, esperando que su madre, donde sea que estuviese, estuviera orgullosa de su sirena.
✦ UNA NUEVA VIDA EN FAMILIA
El llanto de la pequeña de la familia Wood comenzó a escucharse a temprana hora de la mañana, haciendo que su madre se levante para darle el biberón y luego volver a recostarla cuando se vuelve a dormir.La rutina comienza yendo a la cuna de Nathan, que siempre se levantaba luego que su hermana, para darle un pequeño besito en su frente y hacerle upa para luego ir a darle su desayuno mientras preparaba el de su esposo también. Todo iba normalmente en la casa de la hermosa familia.Todo había sido raro para explicar cómo Siria seguía con vida luego de lo que había pasado hace tiempo atrás, pero al ser bruja, un poco de su magia ayudo a que ella pudiese ordenar su vida más rápido estos meses, y el poder que poseía, se había hecho más fácil de llevar, de controlar. Su vida había mejorado en muchas cosas, cambiando su carácter y su estilo de vida completamente, para bien y para mal.Solía desaparecer seguido para hacer cosas que mandaba el Señor tenebroso, pero Daniel fingía estar acostumbrado a eso y no preguntaba del tema al saber que su esposa no le diría lo que la obligaban a hacer, Siria también poseía la marca tenebrosa en su brazo izquierdo, ya que era muy importante en las líneas de los mortífagos y la causa que Voldermort quería ganar.El poder de Siria era usado siempre para lo que el Lord quería, y así, se había ganado la marca tenebrosa que tanto odiaba llevar, y tanto dolor le había causado cuando la marcaron.
• James y su nueva vida
Pero luego de todo eso, Siria hubiese deseado también que la vida de su mejor amigo estuviese un poco ordenada como la suya, ya que luego de que ella volviera a la vida, su mejor amigo perdió la suya para revivir como ella, siendo un vampiro.James, su mejor amigo, siendo vampiro no poseía el control que ella intentaba llevar con la sangre, y Siria no sabía cómo ayudar a su amigo, por eso iba seguido a su casa para ver cómo estaba el chico, a veces iba temprano y otras veces luego de salir de la escuela de danza.Quería apoyar a James como ellos la habían apoyado a ella en el momento que se volvió vampiro.- Voy a la casa de James, así que vendré tarde, amor. —dijo Siria mientras desayunaba junto a su esposo e hijos en la mesa—. Me llevaré a Holland a San Mungo a que Cath le haga la revisión, se la dejaré a ella porque quiere pasar el día con la pequeña y luego iré a verlo. —le dijo a su esposo, quién asiente con la cabeza mientras le daba una galletita a Nathan, que en unos días también tendría que llevarlo a que su madrina Cath, quién también era su doctora, lo revisará para los controles normales que solían tener.- De acuerdo, pero siempre ten el móvil encendido, amor. —la mujer asintió con la cabeza, sonriendo ante las palabras de su esposo sabiendo lo mucho que los cuidaba, y luego de un rato desayunando junto a sus pequeños.Siria se fue de su casa luego de unas horas, llevando en el cochecito a su pequeña para ir a ver a su mejor amiga, la tarde prometía ser tranquila, pero lo que Siria no sabía es que una persona que cambiaría aún más toda su vida, y acaba de llegar a Londres, buscándola con mucha curiosidad.
✦ LA DOPPELGANGER
''Loѕ doppelgängerѕ, тaмвιén conocιdoѕ coмo ѕoмвra мía o doвleѕ мorтaleѕ, ѕon υna ocυrrencιa ѕoвrenaтυral creada por la naтυraℓeza coмo reѕυlтado de doѕ aмanтeѕ converтιdoѕ en verdaderoѕ ιnмorтaleѕ υna вrυja poderoѕa. Al вeвer el elιхιr de la ιnмorтalιdad, vιolaron la ley naтυral de qυe тodo lo vιvo deвe мorιr. La naтυraℓeza вυѕcó el вalance creando doвleѕ мorтaleѕ.''
Katherine Pierce había llegado a Londres para buscar información luego de mucho tiempo, sobre su hija Nadia o Nefertari, como la habían nombrado sus padres adoptivos, y algo más que le había dicho su hija antes de morir, era que tenía una nieta a la que había dado en adopción.Busco a la niña que había tenido su hija pero la joven años después de haberla encontrado, había fallecido por una enfermedad, dejando a una hija sola en el mundo, entonces, Katherine quiso buscarla para saber más de ella, pero ¿por dónde empezar en un lugar tan grande?- Siria. —se escuchó detrás de ella, la joven se detuvo al notar que era el nombre la chica a la que ella estaba buscando, miró a su alrededor para ver si había alguna otra persona más, pero estaba sola en esa parte de la calle donde detrás suyo, alguien tocaba su hombro—. ¿Siria, estás bien? —preguntó una voz masculina, haciendo que ella se gire, quedando en silencio un momento, cautivada por la belleza del hombre que tenía frente a ella.Sonríe un poco de manera coqueta sin dejar de mirarlo.- ¿Siria? ¿Tengo que llevarte a San Mungo? —dijo riendo leve el chico mientras acercaba una mano a su mejilla y la acaricia suavemente, haciendo que ella lo mire a los ojos-. Estás rara... —susurró, haciendo que la chica aclaré su garganta antes de notar lo que estaba pasando.- Tuve un día largo. —dijo Katherine, regalándole una sonrisa al chico—. Mi mente necesita un descanso y un trago, ¿Me llevas a beber una copa?- Creo que será mejor que te lleve a tu casa, se te nota rara y si llega a pasarte algo, tu esposo me mata, aunque seas vampiro —dijo el chico soltando una leve risita.¿Siria era un vampiro?Katherine se sorprendió al escuchar que la chica era igual que ella en eso.La chica se quedó pensando toda la información que le daba el chico, la información que necesitaba de la chica a la que buscaba y estaba segura que él podía llevarla.- ¿Me llevarás a casa entonces? Estoy tan perdida que no recuerdo ni tu nombre —dijo fingiendo una risa boba para que pensara que estaba bromeando.- Oh, vamos. No creo que sea posible que te olvides de mí, soy Frank, tu mellizo favorito. —le guiño un ojo a Katherine, regalándole una sonrisa.Ahora la doppelganger sabía el nombre del chico y podía seguir mejor el juego donde el chico se había metido sin saberlo.- Nunca me olvidaría de ti, Frank. Era una broma. —dijo la chica sonriendo antes de comenzar a caminar.- De verdad estás perdida, eh. —rio el chico—. Tu casa queda hacía el otro lado, Siria.La chica rio y soltó un suspiro antes de seguirlo.El camino a la casa de Siria había sido tranquilo y entretenido gracias a la compañía que tenía la chica, un chico que le estaba llamando mucho la atención, y sin saberlo, la estaba ayudando a buscar lo que quería.- Tengo que irme, Siria. —dijo mientras se detenían en la entrada de una casa, que se suponía que era la de su réplica.- Gracias por traerme a casa, Frank. —dijo Katherine sonriendo.- ¿Nos vemos luego? —el chico la miró un momento como si encontrara algo raro en ella, aunque era totalmente rara, estaba haciéndose pasar por otra persona sin saber bien como era.- Claro. —sonrió al final antes de dejar un beso en su mejilla y marcharse, dejando una sonrisa en la chica, quién levantó una ceja para examinar al chico mientras se alejaba, antes de ir hasta la casa y tocar la puerta para que le abrieran.- ¿Otra vez olvidaste la llave, amor? Pasa. —abrió la puerta un hombre que podía definirse como totalmente sexi, sonriendo mientras se arreglaba la camisa.Ella miró el lugar unos segundos y luego dio un paso al frente para entrar a la hermosa casa.- ¿Te cambiaste de ropa? —preguntó frunciendo el ceño mientras se acercaba a la chica que fingía ser su esposa para entregándole una corbata, la cual agarró y comenzó a ponérsela como si siempre lo hiciera—. ¿Luego vas a buscar a Holland o la trae Cath? ¿Cómo está James? Debe ser difícil para él luego de todo este tiempo, aun no saber controlarse. —dijo antes de alejarse luego de que estuviese bien puesta su corbata—. Estás rara, Siria. —dijo cuando su ''esposa'' no contestaba nada de lo que él le decía, observándola unos segundos—. Es mejor que vayas a alimentarte antes de que vayas a ver a Nathan. Me alegra que llegarás rápido, no sabía que iban a necesitarme hoy en el trabajo, lo recompensaré luego. —dijo el hombre antes de dejar un beso en la frente de su ''esposa'' sin entender bien que le pasaba, mientras en la mente de ella no dejaba de pasar miles de cosas que había dicho el hombre.¿Quién era Frank para Siria?¿Cómo se llamaba su esposo?¿Tenía dos hijos?¿Quién era Cath?Sin duda, Siria tenía la vida que Katherine había deseado todo ese tiempo.Todas las preguntas pasaban por su mente mientras Daniel Wood agarraba sus cosas para irse a trabajar y salía de la casa, luego un llanto se escuchó en la parte de arriba, y sin poder evitarlo, como la madre que había soñado ser, Katherine fue a velocidad vampiro hasta la habitación de donde provenía el ruido, sonriendo al ver lo hermoso que era el pequeño que estaba en su cuna, sentadito.- Hola, guapo. —dijo mientras lo cargaba, comenzando a mecerlo un buen rato hasta que volvió a quedarse dormido en sus brazos.Luego de una hora, la puerta se escuchó y unos tacones luego, Katherine recostó con cuidado al pequeño y de la misma forma como subió a la habitación, fue a la sala donde se quedó helada ante lo que veía.Su copia exacta.- ¿Daniel? —dijo Siria al escuchar un ruido—. Llegué lo más rápido que pude, amor. —decía, quién Katherine pensaba que era Siria mientras caminaba por la casa, quitándose la chaqueta que llevaba puesta para dejarla a un lado, antes de que se girará rápidamente, activando su don listo para usarlo, al notar a alguien detrás de ella, quedando igual que Katherine de sorprendida al ver a alguien igual a ella parada frente a su persona.- ¿Quién eres tú? —susurro Siria sin bajar la guardia.- Soy Katherine. —dijo la doppelganger mientras miraba a su réplica, casi sin poder creer lo que tenía frente a ella—. Creo que tenemos que hablar muchas cosas, querida doble. —le regaló una pequeña sonrisa que no llegaba a sus ojos, notando que un pequeño fuego crecía en su interior, un fuego que podría ser peligroso para cualquiera; envidia.- ¿Pe-pero cómo? —preguntó Siria haciendo que Katherine rodara los ojos una vez más.Le había contado todo lo que había pasado, lo que se había enterado sobre la sangre que ellas llevaban y lo que pasaba cuando se transformaban en vampiro, pero la chica había quedado en shock y preguntaba lo mismo muchas veces, intentando convencer a su mente de lo que la chica extraña que se parecía demasiado a ella le estaba contado con tanta tranquilidad.- Somos idénticas, tanto que asusta, y dices que al volverme vampiro acabo de crear a otra de nosotras. ¿Inmortal por mortal? Wow. —dijo Siria volviendo a sentarse en el sofá, mientras su mente daba miles de vueltas a todo lo que le había dicho su réplica—. ¿Tú serías mi...?- Ni lo digas. —susurró sin dejar de mirar a la chica que parecía tan dulce, pero si algo sabía Katherine, era que no todo era lo que parecía y que tarde o temprano, todos mostraban ese lado malo—. No eres tan diferente a mí, Siria. —dijo Pierce, levantando una ceja—. Somos iguales por dentro y por fuera sólo que aún no lo ves, pero pronto la oscuridad te será inevitable. La disfrutarás tanto como la disfruto yo, y no querrás soltarla nunca más. Te aferras tanto a la luz para ocultarlo, pero pronto tendrás que soltarla para mostrar quién eres verdaderamente, Siria. La vida es dura y cruel, no puedes evitar ser lo que te hacen ser. —le dijo Katherine, antes de ponerse de pie, soltando un suspiro—. Esto es raro y estoy agotada, así que me largo. —dijo la réplica mayor, con algo de burla y locura en su voz, antes de ponerse a caminar hacia la salida—. Por cierto, bonita familia. Hasta pronto, Siria. —susurró con algo de envidia, sabiendo que la vampiro la escucharía igual, dejándola con mil cosas que pensar.Pero lo que no sabía Katherine, era que ese pequeño fuego que había crecido dentro de ella, comenzaría a quemarla por dentro, hasta querer todo lo que su réplica tenía y ella no podía tener, un fuego que iba creciendo cada vez más y que iba a matarla por completo cuando viera la vida de la réplica que nacería por culpa de la inmortalidad de Siria Black.Ahora era libre, y buscaría la vida que ella merecía.¿Pero en donde comenzaría a buscar Katherine su felicidad?¿Tendría algún día lo que su réplica tenía?¿O volvería a buscar lo que había dejado en su pasado?
• La oscuridad de Siria
Y en otro lado, Siria también tenía miles de preguntas en su cabeza, ¿qué haría con ese lado oscuro que tanto temía aceptar que estaba consumiéndola?Sabía que lo había sentido muchas veces ese lado oscuro intentando salir cuando usaba su poder, pero no podía hacerlo. No podía perder el control de nuevo como lo había perdido cuando se volvió vampiro e intentaba aprender a alimentarse con tranquilidad, había tenido miedo en ese momento, miedo de perder la confianza que sus seres queridos le tenían, pero pudo pasar esa etapa y sabía que iba a superar todo, sé tenía confianza a ella misma, no dejaría que la oscuridad la consumiera.
✦ EL DESPERTAR DE LA MAGIA
• Holland hace magia
No volvió a saber más sobre Katherine Pierce, en parte, estaba aliviada por eso.Quería que su vida sea lo más normal que se pueda, aunque sabía que no tenía nada de normal, pero los sapitos estaban creciendo y Daniel y Siria querían darles la vida más tranquila y llena de amor que podrían tener.Así que un día, decidieron alejarse de todo e irse de vacaciones a Aspen, Colorado, donde estaban pasando las vacaciones en familia antes del cumpleaños de los sapitos. Cath y James habían ido con ellos para disfrutar antes del gran día que pasarían los mellizos en Disneyland.Se encontraban con Cath haciendo la cena, donde Holland estaba sentada en su sillita acompañándolas con sus risitas y balbuceos donde de vez en cuando le decía mamá. Daniel con Nathan y James estaban en el comedor mirando televisión y charlando.- ¿Terminas esto, Cath, mientras le doy algo de jugo a Holland? —dijo Siria alejándose de la comida para agarrar a la niña sin darse cuenta al principio que la luz comenzaba a titilar cuando la pequeña comenzó a llorar.Siria le entregó su biberón de jugo y se sobresaltó cuando el foco de luz explotó...- Siria —dijo Cath haciendo que lleve su mirada a ella mientras Holland estiraba la mano y lloraba—. Creo que quiere eso.- Ay, mi amor —dijo Siria sin poder evitar sonreír, comenzando a llenar de besos a la pequeña mientras Cath le estiraba una galletita que ella agarraba contenta—. Mi pequeña está haciendo magia. Mi pequeña es una brujita hermosa.Siria miró a Daniel cuando entró corriendo, con un rostro preocupado.- ¿Qué pasó? ¿Qué fue ese ruido? ¿Están bien? —dijo mirando a la pequeña. Asintió con la cabeza sin dejar de sonreír y le contó lo sucedido. - Mi niña poderosa —dijo Daniel acercándose a la niña con una sonrisa para abrazarlas a ambas, dejando besos en sus frentes—. Mis mujeres poderosas.Los pequeños estaban en la edad donde comenzaban a mostrar su magia, era una edad muy interesante porque no podían controlarla. Holland había sacado un carácter que se podía ver desde temprana edad, por lo que su magia se reveló más rápido, Nathan aún no lograba mostrar su magia, pero Siria sabía que lo haría cuando se sintiera listo para hacerlo.Pasaron un cumpleaños hermoso, donde los pequeños se divirtieron mucho y los adultos también, un recuerdo maravilloso para todos.
• El misterio de Nathan
Al regresar a la vida cotidiana, todo se encontraba tranquilo en la casa Wood, los pequeños estaban en sus sillitas, comiendo entre balbuceos, con pequeños gritos que solían dar cuando hablaban entre ellos, haciendo reír a Siria.Se pone de pie para llevar sus cosas del desayuno al lavaplatos, mirando por la ventana como el día se estaba poniendo feo...Sonrió al ver la pulsera que llevaba la pequeña, una pulsera que había hecho para que su magia se controle hasta que sea un poquito más grande...Ya era la edad donde su magia tenía que volverlos locos por hacerla todo el tiempo, pero no era así, no llegaba y eso a Siria comenzaba a preocuparle un poco.Llevó a los pequeños a la habitación de juego que tenían en su casa y puso la reja en la puerta para que no salgan de la habitación...Se sobresaltó al escuchar el grito de Holland, y levantó la mirada para ver cómo Nathan la agarraba de la pulsera, quitándosela sin querer al intentar robarle un juguete que su hermana tenía en la mano.- No peleen —dijo Siria dejando el celular a un lado- Por eso no te saco la pulsera —dijo negando con la cabeza mientras le ponía la pulsera a la pequeña...Se acercó a Nathan para cargarlo en sus brazos, intentando calmarlo.- Tranquilo, amor.La mano de Siria comenzaba a ponerse gris de a poco, como si se estuviese secando ante el contacto de Nathan.- ¿Qué?Siria quedó mirando su mano un momento, dejando el llanto de Nathan de fondo, como si estuviese en shock por lo que pasaba...- ¿Qué acaba de pasar? —dijo casi susurrando...Comenzó a jugar con los pequeños, quienes se calmaron luego de un rato.Luego de unas horas, estaba dando vueltas en la sala, ya había acostado a los pequeños para que durmieran la siesta, esperando a que Daniel volviera del trabajo para contarle lo que había pasado con Nathan.- Daniel... —dijo corriendo hacia su esposo para abrazarlo antes de comenzar a contarle todo.
• La verdad sobre Nathan
Una semana había pasado desde que había pasado lo de Nathan y había comenzado a investigar con Daniel qué era lo que podía tener su hijo.Se dirige a la casa de unos amigos de confianza en el mundo mágico para consultarles el asunto...- ¿Qué es lo que saben? ¿Qué sucede con mi hijo? —dijo preocupada.- Eso es algo raro, muy raro que no se acepta en el mundo mágico —dijo uno de sus amigos, soltando un suspiro—. Es un brujo sifón, roba magia de quién la posea. Es un caso muy raro pero pasa.Siria llevó una mano a su boca, ahogando un sollozo. Su mano temblaba sin parar.Su hijo robaba magia.No podía ser.¿Cómo pasó? ¿Alguno de los Black era como su sapito? ¿De dónde había heredado eso?- ¿Qué hago? —dijo sin saber qué hacer en este caso, mirándolo con preocupación—. ¿Cómo ayudo a mi hijo?- No se puede hacer nada con eso. Esa clase de brujos buscan de dónde sacar magia para poseer. Debes tener cuidado, Siria. Son exiliados siempre del mundo mágico. No es normal...Aquellas palabras hicieron que Siria se enojara sin poder evitarlo.¿No era normal?Su hijo era normal.Sea como sea, él era normal.- No debo tener cuidado, es mi hijo. Vivirá en el mundo mágico y será feliz —dijo seria, mirándolos—. Él no me hará daño, yo ya veré cómo ayudarlo. Gracias por su ayuda.Siria se puso de pie, agarrando su bolso para caminar hasta la salida, enojada por escuchar cómo trataban a su pequeño como un bicho raro.Él iba a vivir su vida normal.No iba a tener que preocuparse por nada porque su madre iba a ayudarlo.- Voy a encontrar la solución —se dijo a sí misma, caminando en la calle mientras llevaba su mano al collar que tenía colgando en su cuello, que tenía una piedra de luna hermosa la cual le había regalado Daniel.Entonces se le ocurrió algo.- Eres un genio, Siria —dijo sonriendo, sintiendo cómo volvía la tranquilidad a su cuerpo, yendo rápidamente a su casa.
✦ EL HECHIZO DE PIEDRA DE LUNA
Había miles de libros de magia sobre la mesa en lo que había estado investigando, donde también estaba el collar que le había regalado Daniel, preparándolo para su pequeño.El hechizo estaba casi listo, llevándose toda su concentración.- ¿Eso servirá? —dijo Daniel detrás de ella cuando el hechizo había terminado, levantando el collar con su mano.- Eso espero —dijo soltando un suspiro al ver cómo quedaba—. Lamento usar el colgante que me diste, pero lo vi perfecto para él —dijo acercándose a Daniel para dejar un beso en sus labios—. Vamos a ver si se lo deja poner.Siria hizo una mueca para ir hasta donde estaba Nathan, en la sala, jugando en el suelo con su hermana, donde tenía miles de juguetes tirados por doquier.- Hola, amor —le dijo Siria sentándose frente de él, sonriendo cuando se acerca a ella para ponerse de pie, agarrándose—. Mami te va a poner una pulsera como la de Holland, mira.- Te amo, Nathan. Todo estará bien, amor —dijo acariciando su mejilla suavemente para luego mirar a Daniel, quien cargaba a Holland en sus brazos, mirándolos.Tenían las esperanzas puestas en ese collar, rogando que Nathan lograra sacar magia de ahí y no de ellos u otros brujos.Comenzaron a jugar con ellos, intentando hacer que Nathan riera mucho para ver si lograba hacer magia como solía hacer Holland cuando se ponía contenta.- Amor... —dijo Daniel al ver cómo comenzaba a levantarse uno de los muñecos que Nathan miraba con atención, acercándose de a poco hasta donde él estaba—. Funcionó...Siria soltó un suspiro con una sonrisa y lágrimas en los ojos mientras se dejaba abrazar por Daniel, aliviada de que su pequeño pudiera usar magia como su hermana, pensando que podría tener una vida normal sin que lo discriminen en el mundo mágico.- Ven aquí, mi amor —dijo agarrando a su hijo para llenarlo de besos, haciéndolo reír y riendo con él al ver cómo las luces comienzan a titilar—. Te amo, sapito. Los amo.
• El misterio que aún permanece
Siria miró a Holland y Nathan, para seguir jugando con ellos luego.Después de todo, las cosas mejoraban de a poco para su pequeño, pero aún no se daba por vencida en averiguar de dónde salió ese poder que llevaba su hijo.¿De dónde heredó Nathan lo de poder robar la magia de los demás?No lo sabía, pero no iba a darse por vencida. Tenía que averiguarlo, y jamás dejaría de apoyar y cuidar a su pequeño sapito.
NUEVE AÑOS DESPUÉS
• Una nueva Siria
Muchas cosas habían cambiado en la vida de Siria Black.Había aprendido a controlar al 100% su don, y ya no tenía miedo de él. Cuidaba a sus hijos con mucho amor y dedicación, y aunque estaba rota por dentro, había aprendido a vivir con ese dolor, a sobrevivir.No sabía lo que el futuro tenía para ella, pero esperaba tener su vida un poco controlada para poder con lo que el futuro quisiera hacer.
• La pérdida de Daniel
Daniel había fallecido hace unos años, dejándola con el corazón roto, pero prometiéndole seguir todos los días por sus hijos.A su amado esposo se lo había llevado una enfermedad que ni la sangre de vampiro pudo controlar, la vida se lo llevó como lo había traído para ella, de un momento a otro, pero enseñándole lo hermoso que era el amor, y que valía la pena todo al lado de quienes amamos.Siria siempre había soñado con tener un amor eterno, y juró haberlo encontrado el día que nacieron sus bebés, sabiendo que no habría amor más puro, sincero y eterno que el de una madre con sus hijos, y que siempre intentaría hacer lo mejor para llevarlos por el buen camino, que haría todo lo que estuviera en su poder para hacerlos felices día a día, porque eran su amor eterno.
• Vivir por ellos
Extrañaba a su Daniel todos los días.Admitía que había deseado apagar su humanidad y dejar de sentir, pero tenía a dos pequeños que la necesitaban y eran la mitad del hombre que amaba con todo su corazón y alma, y no iba a fallarle.
✦ DESPUÉS DE LA GUERRA
• Un mundo finalmente en paz
Siria ya no era mortífaga, ya no trabajaba para el Señor Tenebroso, quien nuevamente había sido derrotado por Harry Potter.El mundo mágico era un lugar a salvo para sus hijos, y estaba feliz de que ellos iban a poder conocer ese mundo sin miedo, sin el terror que Lord Voldemort causaba.
• Aprender a vivir con el pasado
Le tocaba aprender a vivir con todo lo que había hecho y pasado en su vida, con los traumas y errores, con los amores y el dolor.Siria creció día a día, mientras cuida a sus hijos, sigue su sueño de ser profesora de ballet, en su propio estudio.La vida no se había detenido luego de la guerra, tampoco luego de la muerte de Daniel. El tiempo seguía avanzando, aunque doliera, aunque a veces sentía que el mundo debía detenerse un momento para darle tiempo a respirar.Pero había aprendido algo con los años; el dolor jamás desaparece por completo, uno simplemente aprende a cargarlo sin que destruya todo a su paso.
✦ EL AMOR ETERNO
• Una tarde en el estudio
Una tarde, mientras acomodaba algunas cosas en el estudio de danza luego de terminar las clases, escuchó risas acercándose cada vez más al salón vacío.- ¡Mamá! —gritó Holland entrando primero al lugar, haciendo que Siria levantara la mirada con una sonrisa automática al verla.Nathan apareció detrás de su hermana rodando los ojos mientras llevaba sus cosas en brazos.- Me ganó otra vez —murmuró divertido.- Porque eres lento, sapito —se burló Holland sacándole la lengua.Siria no pudo evitar reír al verlos discutir como siempre. Los observó un momento en silencio, sintiendo algo cálido en el pecho mientras los veía crecer frente a sus ojos.Eran hermosos, fuertes y llenos de vida.Lo mejor que había hecho jamás.- ¿Qué pasa? —preguntó Nathan al notar que su madre los miraba demasiado fijo.Siria negó suavemente con la cabeza y caminó hasta ellos, acomodándole el cabello a Holland antes de dejar un beso en la frente de ambos.- Nada. Solo los amo demasiado —susurró con una pequeña sonrisa.Y era verdad.
• La luz que quedó
Después de todo el dolor, de la oscuridad, de las pérdidas y las guerras, seguían allí.Seguían juntos.Quizás la vida nunca sería perfecta. Quizás siempre existirían heridas imposibles de borrar y noches donde extrañaría tanto a Daniel que sentiría romperse otra vez.Pero mientras tuviera a sus hijos, mientras pudiera abrazarlos y escucharlos reír, Siria sabía que todavía quedaba luz dentro de ella.Y por primera vez en muchos años, el futuro dejó de darle miedo.
✦ OTROS DATOS

✦ MIS OTRAS VIDAS
-PARA RECORDAR
✦ Rachel Black - Crepúsculo
— Fc: Nicole scherzinger
— Mi primer pj en 2009.
— Mi favorita por siempre.
— La hermana de Jacob Black.
— Amaba a su Paul Lahote.
— Odio que este muerta.
— La volvería a la vida con otro fc.


✦ Rose Weasley - Harry Potter
— Fc: Bella Thorne.
— Mi primer pj de Harry Potter.
— Fui feliz cuando encontré a su Scorpius.
— La lleve poco tiempo porque cree a Siria después. #Abandonada
— La cuenta de ella aún existe pero esta más muerta que yo.
✦ Esme Cullen. - Crepúsculo
— Fc: Elizabeth Reaser.
— Amor eterno a su Carlisle.
— Era muy amada.
— Tenía una familia Cullen, todos activos y muy amorosos.
— La extraño pero no la volvería a hacer porque no sería lo mismo sin su familia.


✦ Selena Gomez
— Mi Selly.
— Tenía a su Justin
— Tuve a la mejor partner. La amo.
— Se ganó el odio de muchas pero me encantaba saber que la odiaban porque querían a su Justin ajajaj #Envidia ah
✦ Rosalie Hale - Crepúsculo
— Fc: Nikki Reed.
— La amaba.
— Me encantaba la familia que hizo con su esposo Emmett en la trama que teníamos.
— Solía dejarla de lado para llevar a Rachel (mi otro pj) pero también era mi bebita.


✦ Damon Salvatore - The vampire Diaries
— Fc: Ian Somerhalder.
— Mi hermoso Damon, lo amé.
— Un año perfecto con él.
— Shippeaba Daroline.
— Odiaba que le digan Ramón, pero en el fondo le gustaba.
— Tenía más hermanos que vida.
— Lo cambié para hacer la trama de Siria, ya que no podía hacerla con Damon y luego mate a ese pj.
✦ Sirius Black. - Harry Potter
— Fc: Ben Barnes.
— Mi bebé.
— Lo extraño pero no lo volvería a revivir.
— Lo único malo es que se enamoró de una idiota que lleno de drama su vida.
— Jamás tuvo a sus merodeadores.
— Su secreto más oscuro es que estuvo con una Dolores Umbridge


✦ Killian Jones - Once Upon a time
— Fc: Colin O'Donoghue
— Me encantaba.
— Nunca tuvo a su Emma
— Me quede con él poco tiempo
✦ Serena Bennett - OC
— Fc: Nina Dobrev.
— No estoy segura si era de Harry Potter o no jaja
— La tuve muy poco tiempo.
— A veces prefiero no recordarla.


✦ Ávalon Foster - OC
— Fc: Dove Cameron.
— Era diseñadora de modas.
— Se enamoró de Trenton Maddox, su lobito.
— Estuve poco con ella.
— S&D.❝Tᴇ ᴀᴍᴀʀíᴀ ᴇɴ ᴍɪʟ ᴠɪᴅᴀs❞
✦ Gianina (Nina) Bauer - OC
— Fc: Vanessa Hudgens.
— Trabajaba en una editorial.
— Se enamoró de una chica hermosa, su pequitas.
— Era huérfana, y su historia era basada en el mundo de casi ángeles.


✦ Ian Dobrev - OC
— Fc: Ian Somerhalder.
— Era un hereje, me encantaba.
— Tuvo algo con una chica que tenía el fc de Candice y la dejo por una que tenía el fc de Nina, muy cruel jajaja.
— Me encantaba la trama que tenía.
— Lo abandoné porque no soportaba a una persona que era cercana a él, Ops.
✦ Rosie Valem - OC
— Fc: Hailey Baldwin Bieber.
— Llevaba mechones rosas.
— Tenía una gata blanca que se llamaba Marie.
— Protectora de la naturaleza.
— Veterinaria.
— Me encantaba pero no llegué a conectar mucho con ella.
— Tenía una hermana que adoraba, Hazel.














